Baúl de tendencias
3 times and you lose
28.10.2010 //
A mi, soñadora donde las haya, me ocurre a menudo. Se que lo mío es el Periodismo, las tendencias, escribir, aporrear (los que están a mi alrededor siempre se quejan del ruido que hago al teclear) letras detrás de frases. Es lo que me ha hecho feliz desde pequeña, cuando me dormía con un lápiz en las manos y rayaba las sábanas. Sin embargo, me gusta pensar que, si tuviera el talento necesario, sería ilustradora. Es más, quisiera ser capaz de escribir e ilustrar mis propios relatos. Tengan en cuenta que creo firmemente que no todo dibujante es un buen ilustrador. Este último es aquel que, con unos simples o delicados trazos, es capaz de llevarnos mucho más allá de las letras, del contenido de un cuento o historia.
He intentado aprender a dibujar. Fracaso estrepitoso. Contrapartida: la fotografía y el estilismo. Sin embargo, el gusanillo sigue ahí, sigo soñando que de mis dedos salen (sin hacer click al disparador de una cámara), ciudades apocalípticas, bosques espesos, planetas colonizados, unicornios y todo tipo de retratos y caricaturas.
Nada, de soñar también se vive, o eso dicen. Yo he encontrado un estratagema para sentir que vivo entre ilustraciones (aunque no mías): descubrir dibujos e ilustradores por Internet ¡Hay tanto talento ahí fuera! Me maravillo ante las pinceladas y los bocetos de otros, su vigor, su ternura, su persuasión, su delicadeza. Y más de una vez suplico a mis amigos que se dedican al dibujo que me hagan uno. Tengo un muro en casa lleno de ellos, junto a mis Polaroid y recortes de prensa y revistas.
Así fue como me topé con la francesa Camille Gressier y su estilo joven, femenino y fresco. Un montón de topos, rayas y cuadrados, animados con vigor constituyendo dibujos sumamente bien estructurados, con un volumen cuidado, un uso del color magnífico y una capacidad, casi mágica, de trasladarnos a la infancia pérdida.
Camille trabaja como diseñadora gráfica en la revista francesa Doolittle, dedicada al mundo infantil (moda, decoración, eventos, psicología...). Hace ilustraciones y maqueta las páginas.
Curiosa como soy, y coleccionista de palabras y acepciones, le pregunté que significa el diseño para ella, en su campo de operaciones. "En el mundo del diseño gráfico se basa en concebir una serie de ilustraciones que luego verán la luz en una multitud de soportes y medios. Me gusta poder dibujar sobre papel antes de pasar a la realización digital".
En su maravillosa web, los dibujos comparten espacio con fotografías de aura naif protagonizadas por los más pequeños. "Diría que siempre he amado la fotografía. Empecé a sacar fotos con aparatos de esos desechables durante las vacaciones, cuando tenía 6 o 7 años. Ahora mi nuevo juguete es una cámara reflex, o uso mi Iphone cuando el tiempo aprieta. Me fascina la idea de poder eternizar una impresión, un momento, un objeto, un determinado color. Fotografío todo lo que amo o me intriga. Se podría decir que mi web es más un estudio de tendencias que un álbum de fotos".
Perderse en el mundo de Camille es ahogarse y renacer en un parque natural, en pleno contacto con la fauna y la naturaleza. "El mundo animal es una de mis principales fuentes de inspiración. Se pueden ver cerdos, conejos, bull dogs y muchas otras criaturas en mis dibujos, en mi interior o en mi marca de ropa Cloudy Cream. Creo que estoy en un período artístico en el que exploro en profundidad el bestiario humanizándolo. Visto a los animales, los hago hablar o beber una taza de té. Creo que todo viene de los cuentos que todos hemos leído de pequeños, como Caperucita Roja o Alicia en el país de las maravillas. Gracias a ellos me evado de la realidad para visitar lo improbable y lo incongruente".
Para Camille el diseño es una parte del proceso para llegar a la ilustración final. Y muchas veces esta meta involucra a las nuevas tecnologías, que permiten efectos que muchos ni intuimos: cambiar los colores, crear motivos, hacer fotomontajes, animar los objetos, cambiar el decorado y visualizar todo aquello que imaginamos. "El ordenador permite concretar las ideas, es indispensable para el diseñador del siglo XXI, su mejor amigo".
Camille destaca también por su cuidada imagen, sus dotes como estilista y su pasión por la moda. "Las tendencias en moda están íntimamente ligadas al grafismo. Sigo con fervor la actualidad en el campo de la moda, siempre me ha interesado. En Doolittle, la revista donde trabajo, el sujeto es el niño, su moda, su universo. He tenido la ocasión de trabajar en colaboración con fabulosos estilistas y fotógrafos. Transcriben un tema a través de una serie de prendas y luego yo las ilustro y las integro en una página maquetada respetando el mismo look".
No me pierdo ningún mercadillo. El Rastro, Els Encants y los "marché des puces" de otras ciudades son un nido de tesoros en los que picoteo rascándome el bolsillo. A Camille le ocurre lo mismo. "Allí encuentro las materias primas para mis creaciones e inspiración para los motivos que luego trabajo".
Las camisetas Cloudy Cream son, como comentaba, su última creación. Cosidas a mano, son piezas únicas y nos conectan con el mundo animal: las T-shirt blancas tienen bordado un animal (a escoger el bulldog, el conejo, el oso) o un delicioso cupcake. Camille ha creado también una sudadera que incluye todos estos motivos de su planeta particular.
Mis ansias de dibujar se colman gracias a entrevistas e imágenes poderosas como las de Camille, que demuestran que no hace falta ser siempre capaz de crear belleza (el ego, el ego), se puede vivir también observándola de lejos, tocándola, dejándose seducir por ella.
Larga vida a la ilustración.
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Dandies del siglo XXI
27.10.2010 //¿Cómo os gusta que vayan vestidos los hombres? Sí, lo sé, depende de su carácter, la ocasión, su constitución física... ¿pero si pudierais elegir?
Evidentemente no es lo mismo ser informático o arquitecto que trabajar de cara al público o llevar uniforme (como los médicos, que prácticamente no se quitan la bata blanca). Es más, algunas empresas siguen con esos convencionalismos absurdos y no dejan ir en jeans a la oficina (a menos que sea viernes, que ridiculez). Aún me acuerdo cuando me dio por llevar piercings (mis padres, hippies donde los haya, no me dejaron hacerme agujeros en las orejas hasta los 12 años aproximadamente. Total, tanto tiempo esperando, cuando tuve 18 llevaba 3 agujeros en la oreja izquierda, dos en la derecha, un piercing en la ceja y otro en el ombligo. Un queso de gruyere, eso era yo. Ahora apenas llevo un par de aros en las orejas. Modas. Pasajeras, eso es): rechazo total en todas las librerías en las que quise trabajar los sábados. Era estudiante y siempre me ha gustado la moda, por lo que el piercing era sólo un accesorio. Vamos, lo que quiero decir es que no creo que un pendiente causara ningún mal efecto, Señor. Pues nada, opté por llevar piercings por las mañanas al ir a la Universidad y por las tardes me los quitaba para ir a trabajar. Luego vinieron las prácticas en medios de comunicación y no me hizo falta pasarme el día de "quita y pon".
¿Y esto a qué venía? Sí, a que según el trabajo que uno haga puede dar o no rienda suelta a su imaginación al vestirse. Especialmente los chicos, que suelen decir que están en desventaja. O jeans o traje. Parece que ahí estén las únicas 2 opciones. ¿Y el chino? ¿Y el pantalón de lino en verano? ¿Y la pana? ¿Y el pantalón de pinzas? Vamos, que los chicos, si quieren y se esmeran, también tienen muchas opciones para arreglarse.
A mi los chicos me gustan con americana. Me da igual si es de traje, de algodón o combinada únicamente con una camiseta y unos jeans. Es más, rehuyo de las etiquetas. No me van nada los esmoquins ni los aburridos trajes en azul marino. Pero las americanas son un coup de foudre para mi corazón. Con bufanda, con un sombrero, con una camisa de leñador... Mil estilos, mil opciones, un desafío de colores profundos y afortunados.
Y claro, hablando de estilo nuestro destino de hoy es, otra vez, Italia. La firma Boglioli apuesta por los cortes clásicos pero reinterpretando los patrones. Las formas son fluidas, ligeras, los tejidos suaves, con noble pátina. La elegancia se baña en vanguardismo y renace desestructurada.
El blazer es la niña mimada de la nueva colección. Su tratamiento, que acopla dos tejidos distintos de forma que parezcan una única capa, permite una perfecta integración entre forma y color. Mediante la impresión digital se da vida a matices y detalles rebosantes de personalidad.
Lo dicho, una americana ligera, encima de una camiseta con un print original, unos chinos y unas Converse o unos zapatos Oxford con cordones. Voilà: así veo al dandy contemporáneo.
Evidentemente una cosa es la teoría y otra la práctica. Novios, amigos y familiares se visten como quieren y, para mi pesar, poco me escuchan, pero alguna vez sacan el blazer del armario y me dicen sonrientes:" ¿Ves? Hoy te hago caso y me disfrazo de Oscar Wilde".
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Ellen Allien Fashion: Effects
25.10.2010 //Ellen Allien nos sorprende una vez más con una colección de ropa urbana, cosmopolita y sumamente imaginativa. La nueva colección de la reina de la música electrónica lleva por título Effects y se inspira en la potencia de los ecos de un graffiti, en la visión nebulosa a través de una cortina de humo, en los callejones estrechos..... Efectos que activan en nuestro cerebro, y por consiguiente en nuestro corazón (quiero pensar que puede funcionar al revés) recuerdos, emociones, estribillos, sentimientos.... ¿Los efectos tienen un modo off? ¿Podemos apagarlos cuando la melancolía ya corra por nuestras venas? Quizás mejor dejarse empapar, vivir intensamente, por aquellos y por aquello en lo que creemos. Porque una vida sin una causa es una vida sin efecto.
Antes de encarrilarse de lleno en la industria musical, la productora de Bpitch Control quiso ser diseñadora de moda. Con 18 añitos se puso a estudiar para ello, pero pronto vio que la creatividad en este campo no lo es todo, ni mucho menos. Hay que estudiar diversos procesos técnicos que, en su caso, evaporaron la inspiración. Pero el gusanillo siguió ahí. En pleno apogeo de su tarea como DJ, las ganas de crear prendas que se adapten a los jóvenes de hoy en día, siempre de aquí para allá, se reavivaron. Desde entonces lanza dos colecciones al año, innovando continuamente, buscando transmitir mediante la ropa aquello que sentimos con su música: curiosidad, frenesí, melancolía, ¡vértigo!
¿Para qué buscarle tres pies al gato? La ropa de Ellen Allien destaca por su confort. Una sencillez que ella sabe teñir de sofisticación. La colección Effects incluye camisetas oversize, chaquetas de algodón aterciopelado, shorts de viscosa y un montón de accesorios a medio camino entre el punk y el folk.
Las prendas huyen de planchas, lavados en seco y otros engorros. Como la misma Ellen explica, "mis prendas abogan por la creatividad y la libertad. Libertad en todos los sentidos, libertad para viajar, libertad para sentirse cómodo pedaleando una bici, libertad para hacer cualquier cosa".
Para Ellen Allien, la ropa no es más que un vehículo para expresar su arte, como lo es la música. No se trata de habitaciones separadas, sino de un loft creativo. "Cuando estoy haciendo de DJ, las prendas que llevo deben ser cómodas y femeninas. Al mismo tiempo, estoy mandando mensajes a quienes bailan a través de lo que llevo puesto. ¿Qué revelo de mi misma? La ropa es un reflejo de mi personalidad, como lo es de los que disfrutan con mi música". Ya lo decía Karl Lagerfeld, "no puedes escapar de la moda, incluso cuando lo intentas, estás creando moda".
Ellen Allien sigue reinando allí donde va, ya sea una Fashion Week o un club europeo. A ver quién se atreve a intentar quitarle la corona. Yo no lo haría, una de sus míticas camisetas que atesoro nos advierte: "I'm techno, and you're not".
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Japanese whispers
23.10.2010 //
Se trata de eso. Desde pequeña Japón, y especialmente Tokio, han sido mi refugio. Cuando tenía miedo cerraba fuerte los ojos y oía el silencio de la nieve sobre el monte Fuji. Confiaba inocentemente que cuando abriese los ojos el paisaje (mi realidad) saldría de la pastelería: crema y lustre de azúcar por todas partes.
Mezcla de realidad y ficción, Japón ha sido siempre mi cabaña en un árbol, un país imaginario (construido a raíz de palabras, imágenes y canciones importadas) que no quiero (no puedo) visitar porque no cumplirá mis expectativas. Los sueños son eso, sueños, y la realidad, en este caso, no superaría la ficción. Quizás tengo un gran defecto: pongo a todo el listón tan alto que la frustración e insatisfacción me golpean a menudo, pero lo cierto es que así como en muchos acontecimientos he aprendido a saborear el colorido de la cotidianidad, me niego a renunciar a Japón, a mis suspiros japoneses.
¿Por qué Japón?, se preguntaran ustedes. Por su vanguardia, sus locuras, la desinhibición de sus habitantes, por Doraemon y todos los dibujos animados allí nacidos, por el sashimi y el ramén, las gyozas y el helado de té verde, por Mishima, Amelia Nothomb, Murakami y Akutagawa, por los origami, los Casio, los karaokes y las cafeterías para acariciar gatos mientras saboreas un té, por los cerezos en flor y los rascacielos, por Kurosawa, los kimonos y las tradiciones milenarias. Mil razones, teñidas de leyenda y colores vivos.
Mis pinitos como coolhunter siempre han partido de ver blogs japoneses, de pasarme horas en youtube escuchando y admirando los outfits de estrellas del pop niponas, y de imaginarme qué se pondría una chica japonesa de hallarse frente a mi armario.
Así fue como me quedé maravillada frente a una de las tendencias que está causando furor en Tokio (y por consiguiente en el resto del mundo) ahora mismo: las nuevas ediciones del clásico pluma Togs de Chevignon. Esta prenda que a muchos nos abrigaba en los ochenta acaba de renacer de la mano de todo un it-boy: el Relaciones Públicas establecido en Francia, Jacques Shu, que ha realizado una serie limitada de 5 modelos del clásico pluma, sin alterar sus formas de siempre.
El pasado invierno, coincidiendo con los 30 años de Chevignon, la firma reeditó la versión original de su prenda fetiche para que los puristas pudiesen reencontrarse con el espíritu de la pieza de cuero en los hombros y su pato bordado en la espalda. Ahora Jacques Shu, que empezó trabajando para el departamento de prensa de Dior Homme antes de crear su propia empresa, ha dado un paso más y se ha entretenido en geolocalizar los estampados de esta mini colección de 5 Togs. París, Londres, NY, Capri y Tokio protagonizan, cada una, un plumas, concentrando en él su espíritu y su idiosincrasia.
El modelo París combina el chevron gris con la moqueta de punto de Hungría que decora tantos apartamentos parisinos. El Togs Londres opta por el contraste entre el cuero de los hombros y el tradicional tartán británico de tonos verdes. Estilo, glamour y dolce vita en azul pálido en el modelo Capri y el espíritu de un "teddy" en el NY. Last, pero obviamente, not least, mi favorito, el Togs Tokio, lleno de coloristas prints japoneses en rojo, naranja y gris, que desprenden un aura dorado.
No sé si nunca escalaré el monte Fuji, ni si llegaré a poder mostrar mis aptitudes con la Guitar Heroe en un centro recreativo de Tokio frente a una multitud de nipones listos para retarme, pero estoy segura que con este Togs Tokio no voy a pasar frío vaya donde vaya y mis suspiros japoneses tendrán otro manantial del que beber ensueño: mis manos calentitas en los bolsillos del plumas reafirman que cada día, sin lugar a dudas, estoy en Japón (¿por qué entonces escribo en castellano?).
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La suerte siempre hace lo que quiere
21.10.2010 //
Me puse a reflexionar sobre este blog y pensé que sería interesante aprovechar esta tribuna que Go mag me brinda para descubriros nuevos talentos y conocer su trabajo a través de su voz y su obra. Al igual que la serie hotspots (en breve otro post sobre un dulce rincón urbano), os invito a seguir las entrevistas (y mis pesquisas para descubrir al alma que se esconde detrás de tan singulares obras) que a partir de ahora podréis encontrar aquí: right here. Un baúl de tendencias es eso: tesoros escondidos, historias singulares.
Maria Gil Ulldemolins vive en algún sitio indefinido entre la teoría, el arte y el diseño. Es graduada de Diseño de Productos por Central St Martins y actualmente está estudiando un Máster de Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual en el Reina Sofía. No tiene la menor idea de dónde va a estar en los próximos diez años pero tiene bastante claro que no va a ser nada que pueda imaginar: la suerte siempre hace lo que quiere. También es vegana y quiere mucho a su novio (muchas veces compadecido), por si a alguien le importa.
Sus influencias son, cito sus palabras, "ridículamente variopintas. Desde mis experiencias vitales (ser mujer, por ejemplo, es algo que siempre me fascina), a artistas que encuentro (Louise Bourgeois es mi diosa personal), al día a día más normal (las revistas de moda me provocan muchísimo). Me apasiona la artesanía tradicionalmente asociada a las "labores femeninas", La cultura visual me parece muy estimulante, también. Las imágenes y objetos que nos rodean explican muchas cosas de nuestra sociedad y nuestra construcción".
Precisamente una de las imágenes que más me afectó esa tarde de domingo fue "Aesthetics Voodoo Doll". El tema de los rituales y el vudú (fetichismo, sacrificios, culto a las serpientes, empleo del trance, etc.) siempre me ha intrigado y, a la vez, asustado. Así que quedé marcada por esa obra y su historia: está elaborada con el propio pelo de Maria, que dejó crecer y peinó cuidadosamente durante semanas, como si de una práctica religiosa se tratase. Ató el pelo con distintas cintas en rojo (símbolo tradicional de sangre, violencia, poder) y lo decoró con agujas de coser. Por último, procedió a dotar a la muñeca de ojos y piernas con recortes de revistas de moda.
El pelo es una constante en su obra. Le pregunté por qué esta fijación y respondió de forma contundente: "El pelo es un material del que podríamos hablar días. El pelo no es tan solo pelo. Es muchísimo más. Es el orgullo o la vergüenza, los mimos de mamá cuando eres pequeña. Está relacionado con el sexo y con la pureza. Habla de raza y época. Todo lo que quieras saber de alguien está en su pelo. Son confidencias y es una máscara, también. Es animal y divino. Me gusta pensar en el pelo como el equivalente a los anillos de los árboles en los humanos: el pelo es proteína muerta que sale de nuestro cuerpo, con lo cual cada pelo describe nuestras vidas, como los anillos".
"El primer "Hair Portrait" que hice fue "Buns and Combs". Encontré la imagen en una revista y me llamó la atención (de nuevo, las revistas de moda). El hecho de que para ver bien el peinado tengamos que prescindir de la cara y su expresión lo hace inquietante, pero a la vez anima a jugar este juego de pistas que es el pelo. Cuando era pequeña mi madre (esmaltista) tenía un libro llamado Línea y Punto, y un ejercicio en él era dibujar el pelo de tu compañero de clase. Siempre me pareció un reto. Hasta que me lancé. Las horas que paso dibujando pelo son como meditaciones creativas".
Creo que Maria es una exploradora. Va mucho más allá de lo que la mayoría vemos, o nos planteamos. Para ella el diseño es la solución de problemas. ¿Que el niño mide un metro y no se puede sentar en la mesa con los mayores? Hagamos una silla más alta y que le sujete. "Lo que no tendemos a pensar es que hay situaciones menos evidentes que esta. Por ejemplo: la gente hace "magia" con objetos que no han sido pensados para ello, como las velas de cumpleaños. ¿Qué pasaría si los diseñadores reconociéramos esas necesidades? ¿Cómo serían unas velas que fueran creadas con el ritual del deseo de cumpleaños en mente? O bien, qué hacer con las pestañas que se nos caen. Si soplas una pestaña, te puede conceder cualquier deseo, el que sea. Entonces no deberíamos desperdiciarlas. ¿Cómo las guardaríamos para usarlas en emergencias?".
Una vez un profesor le preguntó a Maria: ¿Cómo sería un sofá para ver pelis de miedo?" Ese es el diseño que fabrica, que investiga, que explora, el que busca el lado más irracional, más emocional.
Singular, irónica, a veces satírica, burlonamente mordaz: "Si fuera un hombre de otra región haría cosas completamente distintas. Supongo que intento explicarme a mí misma el mundo que me rodea. Suelo intentar que mis obras tengan un cierto sentido del humor. Con el mundo como está, mis problemas no pueden importar a nadie más que a mí, y reírse de una misma es importante para mantener la perspectiva".
Cuando calificaba a Maria de exploradora no sabía que tuvo una oportunidad única de explorar un país, un continente, que muchos sólo conocemos por el atlas, la bola del mundo, los libros y la tele. Maria se fue con 15 años a estudiar a Swazilandia, al sur de África. "Fue una jugarreta hermosa de mi destino. United World Colleges (Colegios del Mundo Unido) tiene comités por todo el mundo y cada país selecciona más o menos una docena de adolescentes para mandar a sus colegios. Allí cada uno se encuentra con los otros de los otros países. Me pasó la información un profesor y me pareció el tiquet dorado de Willy Wonka. Pasé las pruebas pertinentes y me fue concedida la beca. Literalmente oí crujir los mecanismos de mi vida. En Swazilandia tuve una profesora absolutamente maravillosa de artes visuales que nos metía a todos en una furgoneta y nos llevaba a hablar con críticos, artistas y galeristas. No se lo podré agradecer nunca suficientemente. Ahí empecé a ver un tipo de arte más experimental y me abrió la mente a toda una serie de posibilidades que no había concebido antes. Además, por la situación económico-social de Swazilandia adquirí una consciencia que me ha guiado desde entonces".
Antes de dejarla que siguiera leyendo a Laura Mulvey, le pregunté por la saturación visual omnipresente en nuestros días. Maria me dio más argumentos para defender mi tesis ante la publicidad manipulativa al uso. "Si bien es una especie de inmersión en la estética del momento (aprendemos de lo que nos rodea) a veces puede llegar a banalizar la relevancia que tienen esas imágenes. Por ejemplo, las imágenes photoshopeadas. Prácticamente todas las fotos de mujeres que vemos han sido modificadas. Nuestro imaginario está formado, por tanto, por ideales literalmente imposibles. Pero llega un momento que ni nos lo planteamos. Nos ponemos a dieta y ya está. Hasta tengo la teoría de que la cirugía plástica de esta década imita al photoshop. Y aún hoy vivimos en un mundo donde los anuncios de productos higiénicos, domésticos o medicinales son protagonizados por mujeres. Eso tiene unas implicaciones acumulativas inmediatas en nuestro subconsciente, y tenemos que identificar esas manipulaciones, no simplemente aceptarlas".
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