Baúl de tendencias

mitemite: accesorios conceptuales

29.11.2010 // Anna Tomás

Harta de trabajar para otros, Anna Martí abandonó su trabajo en publicidad. Con apenas 2.000 euros bajo el brazo, decidió realizar un proyecto que ya venía madurando tiempo atrás. Bolsos que parecían periódicos. Una idea divertida, irónica, distinta.

 

mitemite: accesorios conceptuales 

 

Y así, con sus propias manos realizó su primer prototipo. Pasó horas caminando por Barcelona buscando el material, viendo como se le vaciaba el bolsillo y con la sensación de que todo aquello podía acabar en nada.

 

Pero creía en lo que hacía y, con esa confianza, se presentó en una tienda de Barcelona: mitemite había nacido. Pocos días después, unos cuantos bolsos artesanales se amontonaban en una aparente montaña de papel tras un escaparate de Barcelona. mitemite hacía su primer guiño. Mira, mira, no es sólo papel.

 

mitemite: accesorios conceptuales 

 

Desde un garaje familiar, sin pagar alquiler y produciendo de manera casi manual, mitemite empezó a crecer. A través de internet, compradores de todo el mundo se unieron la filosofía mitemite. Revistas, periódicos, blogs... algunos ojos empezaron a fijarse en aquel laboratorio de objetos innecesarios. Un día, los bolsos aparecieron en las páginas de The New York Times. Aquel día algo cambió.

 

mitemite: accesorios conceptuales 

Las manos ya no eran suficientes, era necesario producir industrialmente. Los bolsos salían en todas direcciones. Cajas llenas de nuevos productos se acumulaban en el garaje para después salir hacia todo el mundo.

 

Lo que empezó con un bolso cosido a mano en una tienda de Barcelona es ahora una firma que produce industrialmente productos que se venden en tiendas de Europa, Asia y America, llegando mucho más allá a través de la red.  mitemite sigue experimentando con el diseño. En el laboratorio las ideas no terminan nunca y nunca dejaran de crecer. 



Betto hand made

25.11.2010 // Anna Tomás

Cada temporada, Betto Hand Made se supera. Ahora que de nuevo mi melena rebasa la medida de los hombros, estoy empezando a ponerme pasadores, cintas, bandas.... Siempre he sido de gorros, pero ahora me ha dado por hacerme trenzas, ponerme plumas en el pelo (sí, otra vez Twin Peaks), esconder mi flequillo bajo pañuelos y cintas... Así que no pude resistirme a entrevistar a Betto. Bien, lo admito, también me he comprado un par de accesorios en la web in the meantime....

 

Betto hand made 

 

"Diseñar complementos es algo que siempre me ha gustado. Empecé con 14 años diseñando collares para jóvenes diseñadores. Los tocados eran algo que siempre me había fascinado, pero que nunca me había atrevido a hacer hasta que un día, por accidente, haciéndole una pechera de punto a una amiga mientras nos tomábamos unas copas en su casa, se me ocurrió ponérsela en la cabeza. Nacieron unas divertidas orejeras y me planteé ponerme en serio con los tocados... y así hasta el día de hoy".

 

Betto hand made 

 

Betto es básicamente autodidacta. Se ha formado prácticamente en la calle, mediante la atenta observación y esos conocimientos que le han ido descubriendo otros artesanos. El pasado verano se inscribió en un curso de sombrería en la escuela de patronaje Andrespert, impartido por la maravillosa sombrerera Paloma Martínez. Betto tiene muy claro que la cultura y la formación son imprescindibles y ahora, loco por los zapatos como es, se plantea estudiar algún curso en Londres, dónde reside actualmente.

 

Betto hand made 

 

Sus influencias son, por consiguiente, las que recibe en el día a día. "Versiono cualquier cosa hasta encontrar la forma de ponérsela en la cabeza a alguien. Me encanta ir a tiendas de muebles y menajes y descontextualizar un servilletero, un posavasos o un simple bol de cereales". Y es que todo objeto tiene mil caras por descubrir.

 

Los materiales que utiliza para sus bandas y tocados varían con la estación del año y sus pasiones momentáneas. Para el invierno, como podemos ver en su nueva colección, su debilidad es el punto. En verano utiliza mayor diversidad de materiales, aunque suele decantarse por las telas con elasticidad y el strass y las plumas en los tocados para ceremonias y ocasiones especiales.

 

Betto hand made 

 

Sus colecciones suelen ser limitadas, especialmente en invierno: "Llega un momento en que la tintada de la lana se acaba y nunca se logra el mismo color".

 

Betto hand made 

 

Ahora que el look minimal es la gran apuesta, que los básicos y fondos de armario están demostrando todo su poderío, un detalle de Betto Hand Made dará a tu estilo ese toque único e inesperado que tanto nos gusta.

 

Sonando: The Boy with the Arab Strap. Belle & Sebastian 



El British Streetsyle llega a Madrid

24.11.2010 // Anna Tomás

¿Siempre hablo de ropa para chicas, verdad? Después del post sobre los dandies del siglo XXI, le toca el turno a otra firma de ropa masculina: Lambretta Clothing, que acaba de abrir su segunda flagship en nuestro país. A la tienda en Ibiza de esta prestigiosa marca de moda británica, se une otro local en la madrileña calle de Claudio Coello, en la que podréis encontrar la colección de hombre junto con los accesorios de esta firma que debe su nombre a los famosos scooters, muy populares entre los mods durante los años sesenta. De ahí que su tienda insignia esté en Carnaby Street, Londres. Carnaby, que en esos años era sinónimo del Swinging London, vio como los mods acudían en masa en busca de prendas de vestir provocativamente italianas.

 

El British Streetsyle llega a Madrid 

 

Rob Harmer creó la marca en 1997 y hoy en día sigue diseñando sus colecciones junto a Joel Moore y Perman Richie, manteniendo intacto desde su nacimiento el espíritu de Carnaby Street pero aplicando los valores fundamentales de aquellos años a una colección de moda joven, moderna, cool y divertida.

 

El British Streetsyle llega a Madrid 

 

De este modo, tanto la ropa como los complementos Lambretta combinan a la perfección el estilo informal y deportivo con la elegancia juvenil british a la que muchos no nos podemos resistir.

 

El British Streetsyle llega a Madrid 

 

La colección urbana que Lambretta nos propone este otoño invierno incluye sudaderas de algodón con y sin capucha en tonos luminosos, sin dejar de lado el negro, azul marino, gris, verde militar y el blanco, colores que identifican también el resto de las piezas clásicas de la firma en cada estación, como las camisetas, con nuevos diseños y estampaciones rabiosamente street. El símbolo del movimiento mod, basado en la escarapela de la Royal Air Force, se repite tanto en camisetas como en complementos y en los cascos de diseño retro. Las parkas, cazadoras, jerséis, chaquetas de punto con remaches tipo trenca y abrigos ¾, tipo Crombie y tabardos marineros estilo peacot son la apuesta para la colección de abrigo.

 

El British Streetsyle llega a Madrid 

 

Yo estoy escuchando vinilos en mi tepaz. Los sesenta han inundado la casa. He cogido el teléfono y he llamado a mis amigos mods de Madrid ¡Están de enhorabuena! 



Colour of the season: green

22.11.2010 // Anna Tomás

Colour of the season: green

 

Colour of the season: green


Colour of the season: green

 

Colour of the season: green

 

Colour of the season: green 

 

Colour of the season: green

 

Colour of the season: green

 

Colour of the season: green 


Colour of the season: green


Colour of the season: green


Colour of the season: green


Colour of the season: green


Colour of the season: green 


Colour of the season: green

 

Colour of the season: green

 

Colour of the season: green

 

Colour of the season: green

 

 

 

Photo credits:by me, Kristin May, Arden Wray, by me, by me, by me, John Baldessari, Lieke Romeijn, design is mine, Jamie Neslon (a través de I love muffins blog), Jak & Jil, design is mine, Sandrine Estrade Boulet (a través de I love muffins blog), Cherry Blossom Girl, Mori Girl, Café Mode, design is mine, Tomas Mankovsky (a través de Naranja Transgenic) 



Bon Appétit!

20.11.2010 // Anna Tomás

Lectura recomendada: Biografía del hambre, de Amélie Nothomb

 

Soy una pequeña gourmande. Me encanta comer, me encanta descubrir nuevas recetas, texturas únicas, formulas extranjeras... Además, como persona con alguna dosis de neurosis (dulce neurosis, no obstante, soy adicta al los postres... me chiflan!)

 

Paradójicamente, apenas se cocinar. No es que mi horno sea un armario de zapatos, parafraseando a Carrie Bradshaw, es más bien que, al igual que la mayoría de mis looks, lo minimal y simple suele ser lo que me pongo/como a diario. Eso no niega mi pasión por la bisutería barroca, las superposiciones y las exquisiteces culinarias cuya elaboración sobrepasa las seis horas de reloj.

 

Harta de la fruta y la verdura con sabor a agua, de los congelados (creo que aún les tengo manía desde que en el colegio cada dos días comíamos esas creaciones del Capitán Pescanova), de las simples tortillas a la francesa, los bocadillos y la pasta hervida con atún en escabeche (ese fue mi primer plato digno de compartir con alguien), decidí que había que empezar a aprender a hacer algo más en los fogones. Me compré libros (la mayoría de postres, no pude resistir la tentación) y experimenté. Me llevaba el portátil a la cocina, ponía música de los sesenta y el laboratorio mágico se ponía en marcha. Creo que poco a poco he ido aprendiendo y sé hacer algunos platos mínimamente curiosos (este atributo tiene, expresamente, un doble sentido). Me estoy acostumbrando a ir al mercado y a supermercados ecológicos y al menos ya no me quemo cada vez que pongo un pastel en el horno.

 

Bon Appétit! 


Sin embargo, mi vida es un frenesí. Trabajo por mi cuenta y voy todo el día arriba y abajo, fines de semana incluidos. Cocinar, pues, queda relegado de nuevo a lo simple y los bocadillos, las ensaladas y las pastas con atún en escabeche han vuelto a ser mis básicos.

 

No obstante, hace unas semanas algo cambió. A pesar de que siempre he rehuido las comidas envasadas, los platos precocinados y las terribles sopas al instante (juro solemnemente que las probé solo una vez y no he vuelto a poner la cuchara en ellas), me he dado de bruces con toda una sorpresa.

 

La agencia LeMod organiza anualmente un open day para mostrar las firmas de ropa que tiene como clientes para que de este modo los periodistas podamos ver in situ las prendas y preguntar lo que queramos. No se trata de un open day cualquiera, sino de un encuentro cuyo eje central es la comida. Este año, aprovechando el último sol de otoño, pudimos comer paella en la terraza de un patio interior de l'Eixample barcelonés con música en vivo.

 

La paella era rica rica y al irme ya para casa me dieron un paquete envuelto. Pregunté que era y me contestaron: "La Paellita". Así descubrí que, lejos de mis prejuicios fruto de radicalidad juvenil, hay todo un mundo de ofertas gastronómicas con todo listo para su preparación que están riquísimas y son de calidad.

 

Bon Appétit! 


Bon Appétit!

 

La paellita aúna lo casero, lo artesanal, con la innovación, la modernidad y la comodidad. Un reto que me habría parecido imposible de alcanzar si no hubiese degustado el plato antes de conocer la historia (comer con los ojos vendados, prácticamente. Soy testaruda a más no poder. Hay que engañarme para convencerme). Así que ahora tenemos a nuestro alcance, para el día a día, una cocina natural y de calidad en un formato novedoso, fácil de preparar, y rico rico. Además de paella, también tenemos otra receta casera de nuestra cocina de siempre: la fideuá.

 

Bon Appétit!

 

Cada envase incluye un recipiente con el sofrito y el caldo justo, y otro con el arroz o los fideos necesarios. La paellita es perfecta para ocasiones especiales, imprevistos, para un regalo original o, simplemente, para darse el gusto de comer "bien" de verdad, algo que nuestro cuerpo pide a gritos. En pocos minutos y de manera muy sencilla disponemos de un plato elaborado y exquisito.

 

Bon Appétit! 

 

El open day de LeMod fue una mezcla de Vacaciones en el mar y cocina familiar en una terraza. Las fotos lo dicen todo. Originalidad, ambiente y diversión, mucha moda por descubrir y una paellita que ahora puedo repetir en casa.

 

Bon Appétit! 

 

¿Y vosotros? ¿Sois también unos glotones? ¿Sabéis cocinar? ¿Qué recomendáis para el día a día?

Bon Appétit! 

 

Bon Appétit! 



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