Baúl de tendencias

El Delgado Buil

30.05.2011 // Anna Tomás

El Delgado Buil es mucho más que una marca de ropa. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de entrevistar a sus creadoras en su estudio/tienda en Barcelona (ubicado en un palacete del barrio Gótico) y su desparpajo, su tenacidad y esa creatividad a borbotones que desprende todo lo que hacen me dejó ensimismada.

 

El Delgado Buil 

 

Sus prendas, que me recuerdan a mi adorado Dries van Noten y al Margiela de los inicios, cuando tenía su atelier en Bruxelles y le podía observar desde la ventana, son piezas atemporales que desearía poder atesorar en mi armario. El suyo es el de dos fashionistas empedernidas: "De pequeña debía ser una repipi insoportable. Con seis o siete años me sabía las colecciones de Versace al dedillo. Conocía los nombres de las modelos, me guardaba los recortes... También de Moschino, que por aquel entonces era lo más", ríe Macarena.

 

El Delgado Buil 

 

El Delgado Buil 

 

"La moda es nuestra pasión y siempre lo ha sido", añade Anna Figuera, la otra alma de la firma. Anna y Macarena se conocieron durante sus estudios de moda en la Escuela Superior de Moda de Sabadell. "En septiembre hará doce años. Íbamos juntas en el tren y, lo típico, empiezas hablando de clase y acabas hablando de la vida", cuenta Anna. Aquellos encuentros forjaron una amistad y precipitaron el nacimiento de la firma que va mucho más allá de las modas pasajeras. "Pensamos en esto como algo global", como un estilo de vida, una manera de entender las cosas. Empezando por el escaparate, en el que no hay ropa, y acabando con las dos bicis que ves aquí. Nunca cogemos el coche", explica Macarena, y añade: "Estamos viviendo un momento muy ecléctico. La moda incluye desde las tendencias en vogue hasta la necesidad de encontrar prendas adecuadas por la mañana para acudir a trabajar, así como la voluntad de muchos de expresar como son y que sienten a través de la ropa". Los blogs de tendencias demuestran que el circuito de la moda ha cambiado. Ya no se trata de unos diseñadores que proponen unas ideas a las que los consumidores se adaptan en mayor o menor medida, sino que hablamos de bidireccionalidad. Los creadores debemos estar atentos a la escena urbana y más underground a la hora de crear".

 

El Delgado Buil 

 

El Delgado Buil 

 

Sin desfiles: "Fuimos nosotras las que decidimos abandonar Cibeles. Esta pasarela ha sido clave en nuestra trayectoria pero creemos que el panorama de la moda ha cambiado radicalmente en lo que se refiere al contexto y al formato. Apelamos a la inmediatez a través de nuestra página web. Respondemos rápidamente a las demandas del mercado. Además, no adelantamos tanto las colecciones. No puede ser que yo vea algo hoy que me guste en una revista y tenga que esperar seis meses para poder comprarlo", expone Anna. "Una firma joven como la nuestra debe apostar por nuevas vías de comercialización y comunicación, concluye Macarena.

 

El Delgado Buil 

 

El Delgado Buil 

 

La prendas d'El Delgado Buil son el perfecto binomio de diseño y confort. "Ese es nuestro leitmotiv. Hacer ropa que respire, que se vista, que se utilice", dice una y completa la otra. Son como hermanas. "Hemos crecido juntas como diseñadoras y como personas. Lo mejor de El delgado Buil es que nos lo pasamos muy bien juntas". 

 

El Delgado Buil 

 

El Delgado Buil

 

El Delgado Buil  



En las nubes

26.05.2011 // Anna Tomás

Deliciosas instalaciones de corte poético llevadas a cabo por la artista Perrine Lievens. 

 

La cotidianidad puede tomar destellos oníricos y surrealistas. ¡Deja volar tu imaginación!

 

En las nubes 

 

En las nubes 

 

En las nubes 

 

En las nubes 

 

En las nubes 

 

En las nubes 

 

En las nubes 



Petit Pot

23.05.2011 // Anna Tomás

 

May, she will stay

Resting in my arms again

June, she´ll change her tune,

In restless walks she´ll prowl the night;

July, she will fly

And give no warning to her flight.

 

(April come she will, Simon & Garfunkel)

 

La vida no es sueño. Lo siento amado Calderón. Quizás es una sombra, quizás una ficción, pero a mi me sabe tan real como el amargo del jengibre recogido de la huerta. El pasado invierno soñaba fervientemente en la llegada de la primavera. Ahora, que la tengo aquí, siento que apenas la he disfrutado. Los fantasmas me han perseguido, atando cadenas a mis tobillos y mi refugio ha sido este papel en blanco, tan a menudo papel mojado.

 

Petit Pot 

 

Petit Pot 

 

Petit Pot

 

Mi primavera han sido esos paseos matutinos en bicicleta por la ciudad. A toda pastilla, cruzando l'Eixample, canturreando Simon & Garfunkel y pensando en todos esos sueños por cumplir, que aparco un día tras otro por urgencias laborales, miedos o incapacidades ajenas. Salir con la bicicleta es uno de esos momentos en que dejo la imaginación volar y pienso que de nuevo estoy en esos campos de tulipanes holandeses o en la campiña francesa. Fue así como mi primera toma de conciencia con Petit Pot la creí una alucinación. Este pequeño local en la calle Bruc con Consell de Cent es un minúsculo oasis en el gris de la ciudad y en cualquier pecho compungido. Hernan Coronas, su propietario, ha creado un espacio naíf y con destellos de sensibilidad japonesa, que se mueven, cual serpentina, con una decoración bibliófila y claramente afrancesada. Papeles de estampado floral junto a cuadros formados, literalmente, por libros abiertos. Mesas de madera, flores naturales en todas partes y libros, muchos libros. Una isla encontrada creada por Karin Fatàs y a la que Hernán lleva los mejores manjares día tras día: pastel rústico con ciruelas, tarta de moras y frambuesa, macarons franceses, torta de plátano y jengibre, empanadas argentinas y pronto patés, quesos y enlatados de lujo. Manjares exquisitos que se acompañan de café 100% arábico y la mejor bossa nova y jazz en el aire.

 

Petit Pot 

 

Petit Pot

 

Petit Pot

  

Al Petit Pot voy a leer el periódico, a descansar a media tarde y a trabajar en momentos de frenesí. Es mi escapada al campo. Cojo la bicicleta y aparco en mitad del prado, un prado con paredes, techo y una barra cubierta por ollas y utensilios de cocina. Un sueño, quizás la vida si sea un sueño y pronto la recubra de azúcar espolvoreado. En el Petit Pot es posible creer y recuperar la imaginación mancillada por esos infortunios que uno creía saber evitar.

 

Petit Pot

 

Petit Pot

  

Hernán sueña con que Murakami visite su local pronto. Yo aprovecho la influencia del último film de Woody Allen e imagino que me siento en el Petit Pot a tomar café junto a los Fitzgerald. Son/Eran de pasiones encendidas, como yo. 

 

Petit Pot

 

Petit Pot 

 

Petit Pot

 

Petit Pot  



CameraMan

15.05.2011 // Anna Tomás

Un impresionante documental sobre el talento fotográfico de Jack Cardiff.

 

A must.

 

 

 



Teenage

11.05.2011 // Anna Tomás

Hace años leí el libro de Jon Savage y quedé fascinada. Ahora Matt Wolf ha puesto imágenes al discurso y la ilusiones de la adolescencia.

 

 

 

 



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