The True Report

Carta abierta de Lorren Daro: Brian Wilson y el LSD

04.07.2012 // Everett True

Soy la persona que le dio LSD a Brian Wilson a principios de los años sesenta. He sido demonizado por eso estos últimos cincuenta años. Por eso me gustaría aclarar de una vez por todas este episodio.

 

Había sido amigo íntimo de Brian durante tres años cuando él acudió a mí y me rogó literalmente que le diera LSD. Al principio, con sentido común, me negué. Dos años antes, Brian ya había acudido a mí pidiéndome marihuana. También me negué entonces. Durante esa época, Brian pasaba gran parte del día en mi casa o yo en la suya, y fui testigo de varias de sus sesiones de grabación.

 

Carta abierta de Lorren Daro: Brian Wilson y el LSD 


Algunas noches a la semana, celebraba en mi casa lo que podríamos llamar un 'salón' –al estilo de lo que hacía Gertrude Sten en París en los años 20. Varios jóvenes artistas, celebridades y músicos de esa época habían acudido a mis fiestas. Casi todo el mundo fumaba marihuana excepto Brian. No se lo permitía. Un año después, finalmente cedí y le pasé su primer porro. Le encantaron los efectos y sentía que su creatividad había sido aumentada por la droga. No vi efectos secundarios en él que se pudieran detectar. Se sentía agradecido conmigo por haberle abierto esta ventana en su mundo y continuó componiendo hits, uno tras otro. Era una persona estable, sana y motivada.

 

Al cabo de un tiempo, los primos de Brian se mudaron desde Chicago a Los Angeles para vivir con él. Con ellos vino también un amigo llamado Terry Satchen. Terry pronto se hizo colega de Brian y empezó a pasarle otras drogas, además de marihuana, hashish y otras substancias. Fui testigo de todo esto y le pedí a Brian que se alejara de él. Al cabo de no demasiado tiempo, Brian me dijo que si no le pasaba LSD, lo conseguiría de Terry. Sabía lo potencialmente peligroso del asunto, así que cedí y le di el LSD. Yo mismo había tenido bastantes viajes con ácido y conocía las reglas: conviértete en un guía atento y compasivo; no tomes la droga con él al mismo tiempo; permanece callado y protégele del entorno y de sí mismo. Le conté exhaustivamente a Brian todos los riesgos a los que se exponía. Su primera experiencia con el LSD fue placentera, profunda y emotiva, y luego me agradeció lo que había hecho por él.

 

Carta abierta de Lorren Daro: Brian Wilson y el LSD 


Esta fue la primera y única vez que le di LSD a Brian Wilson. Y para que quede constancia, era la mejor y más pura dosis que pude conseguir, 125mcg de genuina Owsley. Esto sucedió en 1964. El LSD no se declaró una sustancia ilegal hasta 1966.

 

Al cabo de meses, Brian se retiró de las giras con los Beach Boys para quedarse en casa a componer y producir sus discos. Era algo que él siempre había querido hacer. El padre de Brian, una persona inestable y celoso de su éxito, así como los demás Beach Boys y, especialmente, el irónicamente apodado Mike Love, estaban en contra de su decisión. Siempre había sido intimidado por estas personas, y su única manera de conseguir que le dejaran en paz fue inventarse una enfermedad mental –se escondía en su cuarto con una almohada sobre la cabeza, se comportaba de forma inestable y érrática, etc. Brian me confesó varias veces que esto era sólo una actuación para evitar tener que salir de gira con ellos.


Brian fingió este papel durante tanto tiempo delante de toda esta gente (a excepción de mí y unos cuantos amigos cercanos), que eventualmente su condición se volvió patológica. El declive mental y físico de Brian se aceleró con las excesivas ingestas de comida, tabaco, cocaína, speed, antidepresivos, LSD y otras sustancias que le fueron suministradas por Terry Satchen y otros, según Brian me contó.


Ese psiquiatra de pacotilla, Dr. Eugene Landy, lo empeoró todo al prescribirle a Brian nuevas drogas y lavarle el cerebro a diario con sus dudosos métodos. En nada ayudó la actitud de su estúpida y bovina esposa, Marilyn, una mujer con la que se casó sólamente porque éste había sido rechazado por su hermana, Diane, su auténtico amor.

 

Todos esos cínicos que siempre revoloteaban alrededor de Brian atribuían a ese primer viaje en LSD la razón por la que Brian se apartó de las giras y se recluyó en sí mismo, ignorando el auténtico motivo de Brian, que no era otro que su anhelo de quedarse en casa con su mujer, sus perros, su piano, su jukebox, su estudio y su piscina, lo que él realmente disfrutaba. Brian odiaba ir de gira, realmente lo detestaba. En el vuelo de su último tour, Brian tuvo un ataque de pánico que está bien documentado. Él luego me confesó que sólo fue otra actuación de teatro para lograr que le dejaran quedarse en casa.

 

Carta abierta de Lorren Daro: Brian Wilson y el LSD 


Yo, por defecto, me convertí en el villano de este drama. Era el 'hipster de Hollywood' que había arruinado la vida de Brian Wilson. Pero nada estaba más lejos de la verdad. Los amigos íntimos de Brian, como David Anderle, Tony Asher, que entonces era mi mejor amigo, o Van Dyke Parks (yo presenté Tony y Van Dyke a Brian), todos estaban de acuerdo en que yo no le había causado ningún daño a Brian y, teniendo en cuenta la amenaza en su vida que era Terry Satchen, le había protegido admirablemente.


Todo lo que puedo decir en mi defensa es que las mejores obras de Brian Wilson tuvieron lugar en los siguientes dos años: "Pet sounds", "Good vibrations" (escrita sobre mi mujer, Lynda), y "Smile", entre otras. "I just wasn't made for these times", por ejemplo, iba sobre mí. Mike Love odiaba todo este nuevo y moderno repertorio, y atacaba a Brian sin piedad por ello; durante años, Mike tenía contratado a un equipo de abogados para 'molestar' a Brian. Según él, "Good vibrations" sólo era una mierda avant-garde. Haceros esta pregunta: ¿Cómo soportaríais años y años en la carretera con este detestable ser?

 

Tened en cuenta que hasta el día de hoy, Brian sigue siendo un personaje humilde e inseguro que se ve obligado a complacer a los demás. Siempre ha evitado la confrontación a toda costa, de cualquier tipo. Era una persona vulnerable incapaz de enfrentarse a villanos del poder de Mike Love o su padre –sin mencionar a su esposa Marilyn y toda esa cohorte de avariciosos ejecutivos de la industria musical. Huir de todo ello y refugiarse en una enfermedad mental es todo lo que podía hacer. Estuvo toda su vida limitado por mediocres sin escrúpulos.

 

Yo quería y sigo queriendo a Brian. Traté de ser el mejor amigo que podía ser para él. Nunca cogí nada de él, aunque me ofreció muchas cosas muchas veces –incluida la presidencia de su sello, Brother Records, petición que rechazé con sentido común. El puesto le fue ofrecido posteriormente a David Anderle, quien aceptó.

 

Carta abierta de Lorren Daro: Brian Wilson y el LSD 

 
Brian siempre negó públicamente la influencia positiva que tuve en su vida, fingiendo su papel. Pero a mí personalmente nuna me lo negó, ni tampoco a sus verdaderos amigos. Debido al odio que me profesaba su círculo inmediato y la incapacidad de Brian para enfrentarse a esos de los que dependía, era incapaz de hablar positivamente en público de las maravillosas experiencias que compartimos. Citando a Tony Asher, quien compuso junto a Brian "Pet Sounds", "Brian es un genio musical, pero un ser humano amateur".

 

Tengo setenta y cinco años. He arrastrado esta mala reputación durante demasiado tiempo. Nunca me he sentido culpable de mi decisión de darle a Brian lo que quería o pensaba que necesitaba. Entendía su situación perfectamente. Teniendo en cuenta las alternativas, hice lo que era correcto para Brian. Y, por favor, tened en cuenta que hacen falta dos mentes para ponerse de acuerdo en una acción mutua. Brian es tan responsable por sus decisiones como lo soy yo por las mías. Y, tened en cuenta también, ¡vosotros no estabais allí!".


Doy permiso para comentar o compartir esta carta en cualquier sitio web y estaré complacido de responder a quienquiera que participe de una discusión civilizada e inteligente sobre este asunto. Pero si alguien quiere demonizarme todavía más, que se ahorre la energía. Ya estoy viejo para eso.

 


Lorren Daro (conocido anteriormente como Loren Darro Schwartz), lorrendaro@gmail.com 



Sobre Guided By Voices

06.03.2012 // Everett True

Me he vuelto a enamorar de este sonido... lo-fi, grunge, llámalo cómo quieras.
Gracias al dúo estadounidense Shellshag. Me recuerdan cuánto me gustó en su momento aquella acumulación de errores, las canciones Disney y los restos de Sebadoh y Quasi (gracias a la mitad de emisoras independientes y no comerciales de Australia). Actualmente el sonido está saturado. Las partes vocales se suben con amplificadores baratos lo justo para distorsionar. Las guitarras son atrevidas. Las canciones, cortas, o con la justa duración para germinar una idea y continuar. No puedo negar aquellas pasadas noches encendidas de octubre. No puedo negar bailar pataleando. Es curioso como los vestigios de los que lucharon en las trincheras del indie en los 90 mantienen que Guided By Voices es una banda clásica por encima de muchas. No tengo ni idea de si por culpa de la imagen, la bebida, las letras que te sumergen en almacenes medio cerrados y los holgazanes rechonchos en la playa, o porque son tan machos (y entre nosotros, a un fan del rock alternativo no hay nada que le guste más que una banda de tíos tocando temas rock clásicos de tíos, o el mito). Probablemente es por todo esto, además de que Estados Unidos nunca tuvo a sus propios The Fall.


La primera vez que vi a Guided fue en el New Music Seminar de Nueva York, en 1993. Gerard Cosloy, el jefe de Matador Records, me había dado el chivatazo entre peleas callejeras de borrachos en las que nos perseguíamos el uno al otro con cervezas y gritos a la salida del Knitting Factory. Tenían la energía que me gustaba. El modo en que el cantante, Robert Pollard, se movía en el escenario, la emoción jovial, el límite de la desesperación, esa forma oblicua de hacer música con la que no estaba familiarizado (ya que nunca había escuchado a Pat Benator o Cheap Trick). Eso vendría años después, gracias a mi compañera de la crítica musical Kathleen Wilson, cuando trabajé en The Stranger, en Seattle. Lo que más me gustaba eran las melodías.
No había demasiado público: Gerard (que al poco tiempo los fichó para Matador), unos cuantos amigos de la banda de Ohio, mi fotógrafo y yo. Después fui a ver al cantante para entrevistarle; intentaba vender con valentía camisetas y LPs en vinilo a gente de la industria con poco interés al fondo del club. Me dijo que nadie les había pedido nunca una entrevista y que llevaban décadas funcionando y autoeditando innumerables discos. Me dio una copia de todos los discos que tenían, y de todas las camisetas, y no quiso cobrarme nada. Quiero recordar que al menos le invité a algunas cervezas como compensación. ¿Quién sabe?


Recuerdo la entrevista a la mañana siguiente. Fue en el bar del Gramercy Park Hotel, en el centro, mi alojamiento preferido cuando visitaba Nueva York (me conocían cuando llegaba y no les importaba que no tuviera tarjeta de crédito, algo vital en aquellos tiempos) donde tuvo lugar mi primera entrevista con Guided By Voices. Tan pronto como le daba un trago a la cerveza, aparecía otra como por arte de magia al lado. No recuerdo lo que dijimos; de hecho, la entrevista resultante no tenía por donde cogerse. Pero pusimos una jodida gran foto de la pierna de Robert Pollard cuando publicamos el artículo del New Music Seminar en Melody Maker.


Durante años, Pollard me mencionaba en todas las entrevistas de la banda. Conocí a Chrissie Hynde en el backstage de uno de sus conciertos; forcejeé borracho con Kim Deal en otro; en el Corner Hotel de Melbourne en 2000, Bob insistió en que presentara a su banda entre canciones... se podía decir lo que me había bebido por la coherencia de mis presentaciones. Cuenta que una vez fui al backstage, le agarré y le dije: "Eres famoso, soy famoso... ¿quién coño son esa otra gente?".

 

¿Qué es lo más estúpido que te han preguntado en una entrevista? (Bob) Lo primero que me preguntaron en la primera entrevista de mi vida que me hizo el tío este, Everett True, de la revista inglesa Melody Maker, el tipo es una leyenda en Inglaterra, hasta se hace llamar "La Leyenda" y sacó un single en Sub Pop con ese nombre, pero es buena gente. Se cree que nos descubrió, lo que probablemente es cierto, al menos en Inglaterra. Bueno, pues nos pregunta (imita el acento inglés): "¿Cuál es vuestra definición de belleza?" No tenía ni idea de que responder. Imagínate, la puta primera pregunta que te hacen en tu vida y claro mi respuesta fue una mierda.

 

Deberías haber dicho: "Tú, Everett, tú eres mi definición de belleza". (Bob) Sí, eso quería: "Tus zapatillas, son bonitas".

 

Resulta que yo llevaba las zapatillas de estar por casa cuando los entrevisté. 



R.I.P. Poly Styrene 1957-2011

09.06.2011 // Everett True

Este comentario que leí recientemente en un foro es una excelente descripción del magnetismo que irradiaba Poly Styrene de X-Ray Spex: "Su voz suena como uno de esos adolescentes marginados y enajenados cuando obtienen finalmente su venganza sobre los chicos cool de la escuela".

 

Todo el mundo concurría en lo maravillosos que eran X-Ray Spex y lo inspiradora que era la conducta inconformista de su cantante Poly Styrene. La manera en que sus canciones capturaban la alienación y esterilidad de la sociedad moderna. El abrasivo saxo y los acordes repetitivos de guitarra. Las letras sardónicas y excelentemente articuladas. La manera en que "I am a cliche" tendría que haber sido, pero no fue, el himno que todo punk debiera seguir. El veneno que despedía Poly Styrene por la boca en cada línea. La forma en que bailaba, los aparatos en sus dientes, su optimismo contagioso y horror ante la vacuidad de la vida moderna.

 

 

Yo de adolescente solía preparar coreografías de baile alrededor de las canciones de X-Ray Spex en el Scouts Hall donde me reunía con mis amigos en Chelmsford. Primero movía el brazo, luego los pies, luego ambos brazos... y al final agitaba todo mi cuerpo de forma descontrolada. X-Ray Spex eran perfectos para mí: una banda de punk que incluso en esa época no encajaba en ningún molde.

 

Sus canciones hubieran sonado convencionales de no ser por la tormenta de ruido, el sonido abrasivo del saxo y las letras directas al grano de Poly. Letras que desafiaban al status quo imperante —no con violencia, sino con inteligencia e ingenio—, ya fuera en la escena alternativa o el mainstream. Lo que me gustaba de ellos particularmente era el saxo... no, espera... eran los aparatos en los dientes de Poly. Yo también llevaba aparatos: la gente me solía preguntar si los llevaba adrede. "Sí", les respondía con una mueca desdeñosa. Luego le puse a mi grupo el nombre de Fixed Grin (sonrisa fija).

 

R.I.P. Poly Styrene 1957-2011 


"The day the world turned day-glo" todavía llena mis venas de fuego. "I live off you" es la mejor radiografía de la sociedad capitalista que he escuchado nunca. "Highly inflammable" es un tema exquisitamente escalofriante. "Identity", bueno, qué voy a contaros... "Warrior in Woolworths", todos podemos identificarnos con ella, ¿verdad? Éstas no eran simples canciones de 'chico quiere a chica que quiere a chico' y 'odio la jodida policía', nada más lejos de eso. Las Slits y Poly eran la razón principal por la que yo amaba el punk rock.

 

Tras sólo un disco, el sublime e increíble "Germ free adolescents" (1978), los X-Ray Spex se separaron. Poly luego grabó un disco en solitario jodidamente raro, influenciado por el jazz: "Translucence", un disco que me obligué religiosamente a apreciar durante cinco años y nunca lo conseguí. Luego Poly se unió a los Hare Krishnas, y poco más se supo de ella (musicalmente) hasta que resurgió su actividad este año.

 

Poly Styrene era la cantante más jodidamente cool que he conocido nunca. Eso estaba tan claro que me cuesta dar razones. Su voz era áspera y estridente. Poseía una honestidad translúcida. Sin duda, la razón por la que me hice fan de Bikini Kill inicialmente fue porque su cantante Kathleen Hanna era una fan apasionada de Poly.

 

R.I.P. Poly Styrene 1957-2011 


Poly tenía un aspecto fantástico. Era genial. Preciosa. Cuando murió, leí en la prensa mainstream como algunos gilipollas la describían como "desgarbada". Vaya jodidos. La última vez que tuve la oportunidad de escuchar algo de Poly fue en el single que firmó a medias con un antiguo amigo mío, John Robb del grupo Gold Blade, hace un par de años. Un single maravilloso que se publicó en Navidad.

 

El 25 de abril de 2011, Marianne Joan Elliot-Said (Poly Styrene) falleció tras una larga lucha con el cáncer. Tenía 53 años. Acababa de publicar un disco, "Generation Indigo", que ya había obtenido algunas buenas críticas. Mi mundo tras su muerte parece un lugar bastante menos excitante y vitalista. Descanse en paz. 



Kings Of Leon hacen rock para gente a la que no les gusta el rock

30.03.2011 // Everett True

Kings Of Leon hacen rock para gente a la que no les gusta el rock

 

Alguien me ha estado mintiendo. Alguien me dijo una vez que Kings Of Leon eran buenos. "Solía admirarles por ese pelo a lo Creedence", comenta un seguidor en Twitter, "pero ahora me doy cuenta de que sólo son unos pijos americanos... como los insoportables Foo Fighters". ¡Oh, vamos!

 

a) Hasta ahora el largo del pelo nunca ha sido motivo suficiente para demostrar la calidad de un grupo, o de lo contrario seríamos todos fans de Poison.

b) La música no es como el fútbol, no sigue unas reglas de juego, ya sean europeas o americanas.

c) Dave Grohl no es tan malo, ¿no? Es una pregunta seria. No he escuchado su música detenidamente desde el año 2000. Pero estoy seguro de que Foo Fighters nunca han publicado una canción tan poco imaginativa y anémica como "The end" del nuevo disco de Kings Of Leon, "Come around sundown", que se parece a algo que podrían haber grabado Coldplay con U2 sólo que mil veces más anodino, y tiene el peor riff the guitarra que he escuchado desde Jonny Greenwood. Y Foo Fighters nunca han publicado una canción tan pomposa y bombástica como "Pony up" del nuevo disco de Kings Of Leon, "Come around sundown", que se parece a algo que podrían haber grabado Coldplay con U2 sólo que mil veces más anodino, y tiene el peor ritmo de batería que he escuchado desde Journey. Foo Fighters nunca han publicado una canción tan vergonzosamente oportunista como "Radioactive" del nuevo disco de Kings Of Leon, "Come around sundown", donde Kings Of Leon se deshacen finalmente de cualquier pretensión de sonar como Coldplay y acaban siendo una réplica exacta de U2, clavando incluso la entonación papista de Bono en la forma de cantar de Caleb Followill.

 

 

Oh, espera, creo que me he equivocado de banda de Dave Grohl...

"Su segundo disco era muy bueno", escribe otro seguidor en Twitter. "Pero ahora parece que se han decantado por ser una máquina de hacer hits del Top 40 y les deseo suerte en esa nueva etapa". No me importa lo que hayan hecho Kings Of Leon anteriormente. Nada puede excusar este potaje gris y amorfo de guitarras shoegaze y letras blandas, donde cada canción está super producida y centrifugada y sólo hace que lo que era ya una caquita sea aún una caca mayor. Yo esperaba quizás un riff mediocre a lo Led Zeppelin en su quinto álbum, incluso alguna dinámica rock. No esto. No esta basura pomposa, mediocre y anodina. ¿Cómo van a diferenciarse Kings Of Leon de los Coldplay y U2 de este mundo si siguen encontrándose con ellos en las ceremonias de premios?

 

 

"No deberían haber escrito nada más sobre Kings Of Leon después de 2007", asegura otro amigo en Twitter. "Dejaron de ser relevantes hace tres años" (¿Quiénes son estos capullos que antes escuchaban a Kings Of Leon? ¿Cuál es su puto problema? ¿Y por qué me siguen en Twitter? ¿Por qué no le lamen el culo a Perez Hilton si tanto aman a las celebrities y el rock de posturitas?). "Nada que no pueda curar un poco de Warpaint, ¿verdad? ;-)" sugiere otro. ¡No, no! No hagas click en ese link... Dios, incluso tienen el mismo sonido de guitarra de Kings Of Leon. ¿Qué coño pasa con vosotros, gente?

"Traed de vuelta a las palomas", escribe un seguidor en Facebook.

"Las palomas eran geniales", dice otro.

Ah sí. Ese clásico titular del NME: "Kings Of Leon abandonan una actuación después de que una paloma se cague en la boca de su bajista". Joder, nunca me habían gustado tanto las palomas como hasta este día. Parece que a ninguno de mis seguidores en las redes sociales les gusta Kings Of Leon, o bien no quieren que se sepa que les gustan. Escribe cualquier comentario defendiéndoles y en pocos minutos caerán unos cuantos insultos. Kings Of Leon hacen rock para gente a la que realmente no les gusta el rock. Punto pelota. 

 



Es Radiohead y no me gusta

02.03.2011 // Everett True

Mi reacción al nuevo vídeo de Radiohead 

 

Thom Yorke es como Bono, pero sin su carisma.

 

Es música rock, pero sin la dinámica que suele acompañar al género.

 

Es como esas moscas irritantes que entran en el comedor alrededor de las 17.30 y sobrevuelan los restos de comida hasta que saco mi raqueta de badminton.

 

Es drum'n'bass, edulcorado y convertido en desecho putrefacto para el consumo popular.

 

Es música rock hecha mimo: todo postura y nada de sustancia. O humor.

 

Es música rock convertida en crisis de los cuarenta: prematura y no deseada.

 

Es música rock como el barro: marrón, sin forma, inútil.

 

Es Radiohead. Y no me gusta.

 

 


Mi reacción al lanzamiento del nuevo disco de Radiohead

 

"Quiero leer críticas consideradas, documentadas y escritas con elegancia", comenta un lector. "No una reacción instintiva escrita rápidamente desde un blog".

 

¿Desde cuando la crítica musical ha sido considerada, documentada y escrita con elegancia? Incluso disponiendo de un mes para escribir una reseña, la mayoría de críticos tendrían que esforzarse mucho para poder escribir algo de ese nivel. La mayoría de periodistas escuchan los discos con media oreja puesta, y a otra cosa mariposa. Quizás los fans no lo hagan así. ¿Quizás los fans resultarían mejores críticos? No me toca a mí decidirlo.

 

Ha sido siempre tradición de las multinacionales invitar a la prensa a escuchar el nuevo disco de Madona, The White Stripes o Kate Bush en sus oficinas, una sola escucha y punto. Y luego los críticos se van para casa a escribir la reseña. Y en la mayoría de los casos, esas reseñas han sido acertadas, y muchas de ellas no, pero el hecho es que han sido escritas.

 

Es Radiohead y no me gusta 


¿Por qué hoy en día, en la era digital, los críticos no son capaces de hacer lo mismo con un disco disponible inmediatamente en versión streaming (que al fin y al cabo lo puedes escuchar tantas veces como quieras)?

 

No existe diferencia. Si acaso, tendría que ser más fácil.

 

Quizás sea un reflejo de la calidad del periodismo musical online o —más pertinente— la calidad de los críticos que escriben sobre Radiohead online. Radiohead no son una banda demasiado interesante, para ser sinceros. Entonces tampoco resulta sorprendente que la prensa refleje eso.

 

¿Quizás deberíamos adoptar el modelo del periodismo deportivo y reseñar el álbum a tiempo real?

Aún así, ese procedimiento sólo funciona verdaderamente si el periodista tiene idea de lo que escribe.

Por ejemplo, una crítica tomada al vuelo de la versión digital de Mojo: "Un étude beatífico, enjoyado de cuerdas extremadamente contenidas, y una batería tímida. El piano nada entre toda ese niebla...". Joder, tio. ¿Un piano que nada? ¿Una batería que es tímida?

 

Es Radiohead y no me gusta 


Radiohead son muy astutos a la hora de promocionarse, ellos mismos y su música. El dinero que perdieron dejando que sus fans decidieran lo que iban a pagar por su último disco, fue recuperado con creces con la enorme publicidad gratuita que recibieron a cambio. En esta ocasión, el grupo no quiso informar de la fecha de publicación del soporífero "The King of limbs", y la crítica musical y la blogosfera sucumbieron en un frenesí para probar que podían seguir aportando diálogo alrededor del álbum. ¿Prueba eso que el periodismo musical ha muerto? Todo lo contrario, en realidad. La gente estaba desesperada por escribir sobre el disco, tan desesperada que incluso estaban dispuestos a escribir la primera cosa que les viniera a la cabeza, el público se mostró igualmente interesado en leerlo.

 

Es Radiohead y no me gusta 


¿Significa eso que todo el diálogo alrededor del álbum no ayudó a vender más copias? No lo creo. Existen numerosos ejemplos donde el diálogo alrededor de la música todavía se traduce directamente en ventas. Veamos sino el reciente éxito mainstream de bandas como Arcade Fire, Fleet Foxes, The National y Vampire Weekend, cuyo éxito se debe en buena parte al apoyo obtenido desde Pitchfork, la biblia de la música online. En realidad podríamos argumentar que Pitchfork tiene más poder hoy que cualquiera de los medios semanales de la prensa musical británica en sus días dorados.

 

Entonces, ¿cómo puede siquiera hablarse de la muerte del periodismo musical? 



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