The True Report
R.I.P. Poly Styrene 1957-2011
09.06.2011 //
Todo el mundo concurría en lo maravillosos que eran X-Ray Spex y lo inspiradora que era la conducta inconformista de su cantante Poly Styrene. La manera en que sus canciones capturaban la alienación y esterilidad de la sociedad moderna. El abrasivo saxo y los acordes repetitivos de guitarra. Las letras sardónicas y excelentemente articuladas. La manera en que "I am a cliche" tendría que haber sido, pero no fue, el himno que todo punk debiera seguir. El veneno que despedía Poly Styrene por la boca en cada línea. La forma en que bailaba, los aparatos en sus dientes, su optimismo contagioso y horror ante la vacuidad de la vida moderna.
Yo de adolescente solía preparar coreografías de baile alrededor de las canciones de X-Ray Spex en el Scouts Hall donde me reunía con mis amigos en Chelmsford. Primero movía el brazo, luego los pies, luego ambos brazos... y al final agitaba todo mi cuerpo de forma descontrolada. X-Ray Spex eran perfectos para mí: una banda de punk que incluso en esa época no encajaba en ningún molde.
Sus canciones hubieran sonado convencionales de no ser por la tormenta de ruido, el sonido abrasivo del saxo y las letras directas al grano de Poly. Letras que desafiaban al status quo imperante —no con violencia, sino con inteligencia e ingenio—, ya fuera en la escena alternativa o el mainstream. Lo que me gustaba de ellos particularmente era el saxo... no, espera... eran los aparatos en los dientes de Poly. Yo también llevaba aparatos: la gente me solía preguntar si los llevaba adrede. "Sí", les respondía con una mueca desdeñosa. Luego le puse a mi grupo el nombre de Fixed Grin (sonrisa fija).
"The day the world turned day-glo" todavía llena mis venas de fuego. "I live off you" es la mejor radiografía de la sociedad capitalista que he escuchado nunca. "Highly inflammable" es un tema exquisitamente escalofriante. "Identity", bueno, qué voy a contaros... "Warrior in Woolworths", todos podemos identificarnos con ella, ¿verdad? Éstas no eran simples canciones de 'chico quiere a chica que quiere a chico' y 'odio la jodida policía', nada más lejos de eso. Las Slits y Poly eran la razón principal por la que yo amaba el punk rock.
Tras sólo un disco, el sublime e increíble "Germ free adolescents" (1978), los X-Ray Spex se separaron. Poly luego grabó un disco en solitario jodidamente raro, influenciado por el jazz: "Translucence", un disco que me obligué religiosamente a apreciar durante cinco años y nunca lo conseguí. Luego Poly se unió a los Hare Krishnas, y poco más se supo de ella (musicalmente) hasta que resurgió su actividad este año.
Poly Styrene era la cantante más jodidamente cool que he conocido nunca. Eso estaba tan claro que me cuesta dar razones. Su voz era áspera y estridente. Poseía una honestidad translúcida. Sin duda, la razón por la que me hice fan de Bikini Kill inicialmente fue porque su cantante Kathleen Hanna era una fan apasionada de Poly.
Poly tenía un aspecto fantástico. Era genial. Preciosa. Cuando murió, leí en la prensa mainstream como algunos gilipollas la describían como "desgarbada". Vaya jodidos. La última vez que tuve la oportunidad de escuchar algo de Poly fue en el single que firmó a medias con un antiguo amigo mío, John Robb del grupo Gold Blade, hace un par de años. Un single maravilloso que se publicó en Navidad.
El 25 de abril de 2011, Marianne Joan Elliot-Said (Poly Styrene) falleció tras una larga lucha con el cáncer. Tenía 53 años. Acababa de publicar un disco, "Generation Indigo", que ya había obtenido algunas buenas críticas. Mi mundo tras su muerte parece un lugar bastante menos excitante y vitalista. Descanse en paz.
- Publicado en: Música
- Comentarios (0)


