The True Report
Sobre Guided By Voices
06.03.2012 //Me he vuelto a enamorar de este sonido... lo-fi, grunge, llámalo cómo quieras.
Gracias al dúo estadounidense Shellshag. Me recuerdan cuánto me gustó en su momento aquella acumulación de errores, las canciones Disney y los restos de Sebadoh y Quasi (gracias a la mitad de emisoras independientes y no comerciales de Australia). Actualmente el sonido está saturado. Las partes vocales se suben con amplificadores baratos lo justo para distorsionar. Las guitarras son atrevidas. Las canciones, cortas, o con la justa duración para germinar una idea y continuar. No puedo negar aquellas pasadas noches encendidas de octubre. No puedo negar bailar pataleando. Es curioso como los vestigios de los que lucharon en las trincheras del indie en los 90 mantienen que Guided By Voices es una banda clásica por encima de muchas. No tengo ni idea de si por culpa de la imagen, la bebida, las letras que te sumergen en almacenes medio cerrados y los holgazanes rechonchos en la playa, o porque son tan machos (y entre nosotros, a un fan del rock alternativo no hay nada que le guste más que una banda de tíos tocando temas rock clásicos de tíos, o el mito). Probablemente es por todo esto, además de que Estados Unidos nunca tuvo a sus propios The Fall.
La primera vez que vi a Guided fue en el New Music Seminar de Nueva York, en 1993. Gerard Cosloy, el jefe de Matador Records, me había dado el chivatazo entre peleas callejeras de borrachos en las que nos perseguíamos el uno al otro con cervezas y gritos a la salida del Knitting Factory. Tenían la energía que me gustaba. El modo en que el cantante, Robert Pollard, se movía en el escenario, la emoción jovial, el límite de la desesperación, esa forma oblicua de hacer música con la que no estaba familiarizado (ya que nunca había escuchado a Pat Benator o Cheap Trick). Eso vendría años después, gracias a mi compañera de la crítica musical Kathleen Wilson, cuando trabajé en The Stranger, en Seattle. Lo que más me gustaba eran las melodías.
No había demasiado público: Gerard (que al poco tiempo los fichó para Matador), unos cuantos amigos de la banda de Ohio, mi fotógrafo y yo. Después fui a ver al cantante para entrevistarle; intentaba vender con valentía camisetas y LPs en vinilo a gente de la industria con poco interés al fondo del club. Me dijo que nadie les había pedido nunca una entrevista y que llevaban décadas funcionando y autoeditando innumerables discos. Me dio una copia de todos los discos que tenían, y de todas las camisetas, y no quiso cobrarme nada. Quiero recordar que al menos le invité a algunas cervezas como compensación. ¿Quién sabe?
Recuerdo la entrevista a la mañana siguiente. Fue en el bar del Gramercy Park Hotel, en el centro, mi alojamiento preferido cuando visitaba Nueva York (me conocían cuando llegaba y no les importaba que no tuviera tarjeta de crédito, algo vital en aquellos tiempos) donde tuvo lugar mi primera entrevista con Guided By Voices. Tan pronto como le daba un trago a la cerveza, aparecía otra como por arte de magia al lado. No recuerdo lo que dijimos; de hecho, la entrevista resultante no tenía por donde cogerse. Pero pusimos una jodida gran foto de la pierna de Robert Pollard cuando publicamos el artículo del New Music Seminar en Melody Maker.
Durante años, Pollard me mencionaba en todas las entrevistas de la banda. Conocí a Chrissie Hynde en el backstage de uno de sus conciertos; forcejeé borracho con Kim Deal en otro; en el Corner Hotel de Melbourne en 2000, Bob insistió en que presentara a su banda entre canciones... se podía decir lo que me había bebido por la coherencia de mis presentaciones. Cuenta que una vez fui al backstage, le agarré y le dije: "Eres famoso, soy famoso... ¿quién coño son esa otra gente?".
¿Qué es lo más estúpido que te han preguntado en una entrevista? (Bob) Lo primero que me preguntaron en la primera entrevista de mi vida que me hizo el tío este, Everett True, de la revista inglesa Melody Maker, el tipo es una leyenda en Inglaterra, hasta se hace llamar "La Leyenda" y sacó un single en Sub Pop con ese nombre, pero es buena gente. Se cree que nos descubrió, lo que probablemente es cierto, al menos en Inglaterra. Bueno, pues nos pregunta (imita el acento inglés): "¿Cuál es vuestra definición de belleza?" No tenía ni idea de que responder. Imagínate, la puta primera pregunta que te hacen en tu vida y claro mi respuesta fue una mierda.
Deberías haber dicho: "Tú, Everett, tú eres mi definición de belleza". (Bob) Sí, eso quería: "Tus zapatillas, son bonitas".
Resulta que yo llevaba las zapatillas de estar por casa cuando los entrevisté.
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R.I.P. Poly Styrene 1957-2011
09.06.2011 //
Todo el mundo concurría en lo maravillosos que eran X-Ray Spex y lo inspiradora que era la conducta inconformista de su cantante Poly Styrene. La manera en que sus canciones capturaban la alienación y esterilidad de la sociedad moderna. El abrasivo saxo y los acordes repetitivos de guitarra. Las letras sardónicas y excelentemente articuladas. La manera en que "I am a cliche" tendría que haber sido, pero no fue, el himno que todo punk debiera seguir. El veneno que despedía Poly Styrene por la boca en cada línea. La forma en que bailaba, los aparatos en sus dientes, su optimismo contagioso y horror ante la vacuidad de la vida moderna.
Yo de adolescente solía preparar coreografías de baile alrededor de las canciones de X-Ray Spex en el Scouts Hall donde me reunía con mis amigos en Chelmsford. Primero movía el brazo, luego los pies, luego ambos brazos... y al final agitaba todo mi cuerpo de forma descontrolada. X-Ray Spex eran perfectos para mí: una banda de punk que incluso en esa época no encajaba en ningún molde.
Sus canciones hubieran sonado convencionales de no ser por la tormenta de ruido, el sonido abrasivo del saxo y las letras directas al grano de Poly. Letras que desafiaban al status quo imperante —no con violencia, sino con inteligencia e ingenio—, ya fuera en la escena alternativa o el mainstream. Lo que me gustaba de ellos particularmente era el saxo... no, espera... eran los aparatos en los dientes de Poly. Yo también llevaba aparatos: la gente me solía preguntar si los llevaba adrede. "Sí", les respondía con una mueca desdeñosa. Luego le puse a mi grupo el nombre de Fixed Grin (sonrisa fija).
"The day the world turned day-glo" todavía llena mis venas de fuego. "I live off you" es la mejor radiografía de la sociedad capitalista que he escuchado nunca. "Highly inflammable" es un tema exquisitamente escalofriante. "Identity", bueno, qué voy a contaros... "Warrior in Woolworths", todos podemos identificarnos con ella, ¿verdad? Éstas no eran simples canciones de 'chico quiere a chica que quiere a chico' y 'odio la jodida policía', nada más lejos de eso. Las Slits y Poly eran la razón principal por la que yo amaba el punk rock.
Tras sólo un disco, el sublime e increíble "Germ free adolescents" (1978), los X-Ray Spex se separaron. Poly luego grabó un disco en solitario jodidamente raro, influenciado por el jazz: "Translucence", un disco que me obligué religiosamente a apreciar durante cinco años y nunca lo conseguí. Luego Poly se unió a los Hare Krishnas, y poco más se supo de ella (musicalmente) hasta que resurgió su actividad este año.
Poly Styrene era la cantante más jodidamente cool que he conocido nunca. Eso estaba tan claro que me cuesta dar razones. Su voz era áspera y estridente. Poseía una honestidad translúcida. Sin duda, la razón por la que me hice fan de Bikini Kill inicialmente fue porque su cantante Kathleen Hanna era una fan apasionada de Poly.
Poly tenía un aspecto fantástico. Era genial. Preciosa. Cuando murió, leí en la prensa mainstream como algunos gilipollas la describían como "desgarbada". Vaya jodidos. La última vez que tuve la oportunidad de escuchar algo de Poly fue en el single que firmó a medias con un antiguo amigo mío, John Robb del grupo Gold Blade, hace un par de años. Un single maravilloso que se publicó en Navidad.
El 25 de abril de 2011, Marianne Joan Elliot-Said (Poly Styrene) falleció tras una larga lucha con el cáncer. Tenía 53 años. Acababa de publicar un disco, "Generation Indigo", que ya había obtenido algunas buenas críticas. Mi mundo tras su muerte parece un lugar bastante menos excitante y vitalista. Descanse en paz.
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Kings Of Leon hacen rock para gente a la que no les gusta el rock
30.03.2011 //
Alguien me ha estado mintiendo. Alguien me dijo una vez que Kings Of Leon eran buenos. "Solía admirarles por ese pelo a lo Creedence", comenta un seguidor en Twitter, "pero ahora me doy cuenta de que sólo son unos pijos americanos... como los insoportables Foo Fighters". ¡Oh, vamos!
a) Hasta ahora el largo del pelo nunca ha sido motivo suficiente para demostrar la calidad de un grupo, o de lo contrario seríamos todos fans de Poison.
b) La música no es como el fútbol, no sigue unas reglas de juego, ya sean europeas o americanas.
c) Dave Grohl no es tan malo, ¿no? Es una pregunta seria. No he escuchado su música detenidamente desde el año 2000. Pero estoy seguro de que Foo Fighters nunca han publicado una canción tan poco imaginativa y anémica como "The end" del nuevo disco de Kings Of Leon, "Come around sundown", que se parece a algo que podrían haber grabado Coldplay con U2 sólo que mil veces más anodino, y tiene el peor riff the guitarra que he escuchado desde Jonny Greenwood. Y Foo Fighters nunca han publicado una canción tan pomposa y bombástica como "Pony up" del nuevo disco de Kings Of Leon, "Come around sundown", que se parece a algo que podrían haber grabado Coldplay con U2 sólo que mil veces más anodino, y tiene el peor ritmo de batería que he escuchado desde Journey. Foo Fighters nunca han publicado una canción tan vergonzosamente oportunista como "Radioactive" del nuevo disco de Kings Of Leon, "Come around sundown", donde Kings Of Leon se deshacen finalmente de cualquier pretensión de sonar como Coldplay y acaban siendo una réplica exacta de U2, clavando incluso la entonación papista de Bono en la forma de cantar de Caleb Followill.
Oh, espera, creo que me he equivocado de banda de Dave Grohl...
"Su segundo disco era muy bueno", escribe otro seguidor en Twitter. "Pero ahora parece que se han decantado por ser una máquina de hacer hits del Top 40 y les deseo suerte en esa nueva etapa". No me importa lo que hayan hecho Kings Of Leon anteriormente. Nada puede excusar este potaje gris y amorfo de guitarras shoegaze y letras blandas, donde cada canción está super producida y centrifugada y sólo hace que lo que era ya una caquita sea aún una caca mayor. Yo esperaba quizás un riff mediocre a lo Led Zeppelin en su quinto álbum, incluso alguna dinámica rock. No esto. No esta basura pomposa, mediocre y anodina. ¿Cómo van a diferenciarse Kings Of Leon de los Coldplay y U2 de este mundo si siguen encontrándose con ellos en las ceremonias de premios?
"No deberían haber escrito nada más sobre Kings Of Leon después de 2007", asegura otro amigo en Twitter. "Dejaron de ser relevantes hace tres años" (¿Quiénes son estos capullos que antes escuchaban a Kings Of Leon? ¿Cuál es su puto problema? ¿Y por qué me siguen en Twitter? ¿Por qué no le lamen el culo a Perez Hilton si tanto aman a las celebrities y el rock de posturitas?). "Nada que no pueda curar un poco de Warpaint, ¿verdad? ;-)" sugiere otro. ¡No, no! No hagas click en ese link... Dios, incluso tienen el mismo sonido de guitarra de Kings Of Leon. ¿Qué coño pasa con vosotros, gente?
"Traed de vuelta a las palomas", escribe un seguidor en Facebook.
"Las palomas eran geniales", dice otro.
Ah sí. Ese clásico titular del NME: "Kings Of Leon abandonan una actuación después de que una paloma se cague en la boca de su bajista". Joder, nunca me habían gustado tanto las palomas como hasta este día. Parece que a ninguno de mis seguidores en las redes sociales les gusta Kings Of Leon, o bien no quieren que se sepa que les gustan. Escribe cualquier comentario defendiéndoles y en pocos minutos caerán unos cuantos insultos. Kings Of Leon hacen rock para gente a la que realmente no les gusta el rock. Punto pelota.
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Es Radiohead y no me gusta
02.03.2011 //
Thom Yorke es como Bono, pero sin su carisma.
Es música rock, pero sin la dinámica que suele acompañar al género.
Es como esas moscas irritantes que entran en el comedor alrededor de las 17.30 y sobrevuelan los restos de comida hasta que saco mi raqueta de badminton.
Es drum'n'bass, edulcorado y convertido en desecho putrefacto para el consumo popular.
Es música rock hecha mimo: todo postura y nada de sustancia. O humor.
Es música rock convertida en crisis de los cuarenta: prematura y no deseada.
Es música rock como el barro: marrón, sin forma, inútil.
Es Radiohead. Y no me gusta.
Mi reacción al lanzamiento del nuevo disco de Radiohead
"Quiero leer críticas consideradas, documentadas y escritas con elegancia", comenta un lector. "No una reacción instintiva escrita rápidamente desde un blog".
¿Desde cuando la crítica musical ha sido considerada, documentada y escrita con elegancia? Incluso disponiendo de un mes para escribir una reseña, la mayoría de críticos tendrían que esforzarse mucho para poder escribir algo de ese nivel. La mayoría de periodistas escuchan los discos con media oreja puesta, y a otra cosa mariposa. Quizás los fans no lo hagan así. ¿Quizás los fans resultarían mejores críticos? No me toca a mí decidirlo.
Ha sido siempre tradición de las multinacionales invitar a la prensa a escuchar el nuevo disco de Madona, The White Stripes o Kate Bush en sus oficinas, una sola escucha y punto. Y luego los críticos se van para casa a escribir la reseña. Y en la mayoría de los casos, esas reseñas han sido acertadas, y muchas de ellas no, pero el hecho es que han sido escritas.
¿Por qué hoy en día, en la era digital, los críticos no son capaces de hacer lo mismo con un disco disponible inmediatamente en versión streaming (que al fin y al cabo lo puedes escuchar tantas veces como quieras)?
No existe diferencia. Si acaso, tendría que ser más fácil.
Quizás sea un reflejo de la calidad del periodismo musical online o —más pertinente— la calidad de los críticos que escriben sobre Radiohead online. Radiohead no son una banda demasiado interesante, para ser sinceros. Entonces tampoco resulta sorprendente que la prensa refleje eso.
¿Quizás deberíamos adoptar el modelo del periodismo deportivo y reseñar el álbum a tiempo real?
Aún así, ese procedimiento sólo funciona verdaderamente si el periodista tiene idea de lo que escribe.
Por ejemplo, una crítica tomada al vuelo de la versión digital de Mojo: "Un étude beatífico, enjoyado de cuerdas extremadamente contenidas, y una batería tímida. El piano nada entre toda ese niebla...". Joder, tio. ¿Un piano que nada? ¿Una batería que es tímida?
Radiohead son muy astutos a la hora de promocionarse, ellos mismos y su música. El dinero que perdieron dejando que sus fans decidieran lo que iban a pagar por su último disco, fue recuperado con creces con la enorme publicidad gratuita que recibieron a cambio. En esta ocasión, el grupo no quiso informar de la fecha de publicación del soporífero "The King of limbs", y la crítica musical y la blogosfera sucumbieron en un frenesí para probar que podían seguir aportando diálogo alrededor del álbum. ¿Prueba eso que el periodismo musical ha muerto? Todo lo contrario, en realidad. La gente estaba desesperada por escribir sobre el disco, tan desesperada que incluso estaban dispuestos a escribir la primera cosa que les viniera a la cabeza, el público se mostró igualmente interesado en leerlo.
¿Significa eso que todo el diálogo alrededor del álbum no ayudó a vender más copias? No lo creo. Existen numerosos ejemplos donde el diálogo alrededor de la música todavía se traduce directamente en ventas. Veamos sino el reciente éxito mainstream de bandas como Arcade Fire, Fleet Foxes, The National y Vampire Weekend, cuyo éxito se debe en buena parte al apoyo obtenido desde Pitchfork, la biblia de la música online. En realidad podríamos argumentar que Pitchfork tiene más poder hoy que cualquiera de los medios semanales de la prensa musical británica en sus días dorados.
Entonces, ¿cómo puede siquiera hablarse de la muerte del periodismo musical?
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Everett True's Summer Femme-Pop Mix
11.10.2010 //01. Best Coast "When I'm with you"
Como las Vivian Girls pero con una fuzzbox. ¿Hace falta decir más? Esta canción es tan lacónica y embriagadora como "In the Sun" de She And Him.
02. Woom "The hunt"
Se suele asumir en el mundo del folk que porque una canción es minimal o lenta tiene que sonar como cualquier otra canción minimal y lenta. Este tema es más Americana que cualquier cosa que hayan hecho los Young Marble Giants. Es una canción 'mona', pero sólo porque es melódica, inventiva, dulcemente surrealista y refrescante.
03. Neverever "Coconut shampoo"
Mi vida entera se centra alrededor de esta explosión de tres minutos de pop perfecto: inmaculado, el tipo de pop que encoge el corazón y que hace que nunca quieras desprenderte de tu tocadiscos Dansette. Cualquiera que se haya enamorado o desenamorado al ritmo de esas caras B de las primeras Go-Go, sabe de que estoy hablando.
04. The Monster Women "Lost at sea"
Las influencias de las Mujeres Monstruo son los B-52s, Young Marble Giants, Shangri-Las, Detroit Cobras, Joan Jett & the Runaways, Exotica!, 60s garage girl groups, Ladytron, Cat Power, Electrelane, Tiger Trap... En pocos segundos sabes que se van a convertir en las nuevas Softies o las nuevas Vivian Girls. De cualquier manera, la crítica musical se hace redundante cuando una banda como ésta sabe que suena mil veces mejor que cualquier hype masculino.
05. Las Kellies "Bochaton"
Ok. Sé que estoy mostrando mi provincialismo en esta elección, después de todo vivo en Brisbane, pero si alguien puede mencionarme a cualquier artefacto cultural salido de Buenos Aires que suene tan divertido y excitante como este trío chispeante de fans de Devo, entonces...um... guay.
06. Super Wild Horses "Golden Town"
Son de Melbourne. Son como ¡The Fastbacks! Como ¡Dolly Mixture! Son como esas bandas locales que sólo tú conoces y no quieres compartir, con baterías que crujen y guitarras que crujen y voces que gritan maravillosamente en la distancia.
07. Vivian Girls "When I'm gone"
Son las gobernadoras de esta particular micro-escena. ¿Extraño, no creéis, que sean ellas las más orientadas al punk? Vivian Girls pillan a los Ramones mejor que nadie, a excepción de Shop Assistants.
08. Tiny Microphone "Candy says"
No recomendaría versionar nunca esta canción de Velvet Underground. Afortunadamente, Kristine aka Tiny Microphone entiende que el mejor momento para escuchar música como ésta es justo cuando te estás durmiendo y que la mejor banda que ha salido de Detroit en los últimos diez años no es White Stripes, ni The Dirtbombs, sino las majestuosas Slumber Party.
09. The Hot Toddies "Seattle"
Las Hot Toddies son de Oakland, California. Esta canción suena un poco como Alvin y Las Ardillas cantando como The Vaselines. Pop de chicle y una lengua afilada que habla de sueños húmedos y paraísos del surf, como las Pink Ladies de "Grease" reinventadas para la era de internet. Cada pueblo debería tener unas.
10. Miu Mau "Musu no hikari"
Pura genialidad minimal a lo Laurie Anderson.
11. Lust-Cats Of The Gutters "Jet boy, jet girl"
Este tema es como el "Ca plane pour moi" de Plastic Bertrand pasado por el filtro del punk rock. Lust-Cats Of the Gutters nunca volverán a ser tan grandes como aquí. Su música llega como un elefante en una cacharrería, de una manera desagradable, metálica, vívida y armoniosa, recordando a luminarias como The Raincoats, The Shaggs, Ramones y uñas lacadas en rojo clavándose sobre la espalda.
12. Veronica Falls "Found love in a graveyard"
Veronica Falls, Neverever y Sexy Kids nacen todas de una misma banda de Glasgow, la brillante, aunque breve, The Royal We. Y este tema de Veronica Falls es ENORME, como todo lo que sale de Royal We.
13. Allo Darlin' "I wanna be sedated"
Sólo existe una norma en el mundo del rock que no debes vulnerar: ¡Nunca intentes copiar a Los Ramones! Allo Darlin' es la excepción: tocan el ukelele y tienen una de las voces femeninas más dulces del mundo, así que ellos están exentos de cualquier responsabilidad.
14. Dum Dum Girls "Blank girl"
Conclusión de último minuto: las Dum Dum Girls entienden a Joey y Dee Dee porque Dee Dee y Joey siempre entendieron a las chicas.El ritmo de la batería es puro Vaselines y las armonías son puro Lower East Side.
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