Cine

"La noche más oscura"

De Kathryn Bigelow (EE.UU., 2012)

Philipp Engel
Bin Laden no murió en Pakistán. Eso es al menos lo que twitteaba uno de nuestros críticos tras el pase de "La noche más oscura", el esperado film de Kathryn Bigelow sobre "la mayor patraña de nuestro tiempo: La supuesta muerte de Bin Laden". Y bueno, son cosas que no dejan de sorprenderme: Lo bien informados que están algunos críticos, que hasta tienen contactos privilegiados en la CIA. Bien es cierto que a todos nos desconcertó, en efecto, que no se exhibiera tan preciado trofeo, y que se soltara sin más triunfalismos los restos en el mar, aunque lo único que se me ocurre es el terrorista más buscado podría haber muerto antes, en cuyo caso toda la operación se montó para dotar de un final espectacular al film de la oscarizada Kathryn Bigelow ya por entonces, en mayo 2011, anunciado con un título que parafraseaba a Obama: "Kill Bin Laden".

 

Dejando de lado la cuestión de si lo que cuenta "La noche más oscura" es un montaje o la reconstrucción, con un razonable margen para la imaginación, de lo que pudo ser aquello, queda que, si bien la (supuesta) muerte de Bin Laden cambió el final de la película, esta no alteró en esencia la naturaleza del film: A lo largo de sus 157 minutos de deslumbrante perfección formal presididos por una magnética Jessica Chastain (lo más chic de Hollywood, ahora mismo), asistimos a una desalentadora búsqueda que recuerda inevitablemente a "Zodiac" (2007), el mejor film de David Fincher. Es de suponer que, tras la noticia que cambió el título del film, Mark Goal tan solo modificó el guión para poner más énfasis en la pista que sigue la protagonista, y darse, claro, luego el gusto de añadir los gloriosos minutos de la operación en clave de visión nocturna. La presencia, anecdótica, de Edgar Ramírez ("Carlos") parece por otro lado simplemente dispuesta para demostrar que la Bigelow llegó con los deberes hechos al rodaje de lo que bien podría ser su obra maestra, una gozada de principio a fin.

 

Las comparaciones con Fincher o Assayas, que podrían trenzarse, por ejemplo, en base al dilatado tratamiento del tiempo y al dominio de las elipsis y los cambios de ritmo, amén de su apabullante look, ya no le vienen grandes a la realizadora de la medianamente satisfactoria "En tierra hostil" (2008). Si en aquella exhibía toda la sofisticación de su dominio técnico, lo nimio de la premisa (la adicción al trabajo de un soldado) y el anticarisma de Jeremy Renner (lo menos chic de Hollywood, ahora mismo) dejan "En tierra hostil" como un mero borrador necesario como previo paso a una propuesta muchísimo más ambiciosa en todos los sentidos. Mark Boal y Kathryn Bigelow mostraron entonces las credenciales que les han permitido salir más que airosos de la patriótica responsabilidad de inmortalizar la legitima venganza del más abyecto de los atentados terroristas: Rindiendo honores a la patria en un lenguaje inteligible para todos, pero sin escatimarnos ni un ápice de deleite cinéfilo.

 

LAS MANOS SUCIAS

Es un hecho que Reda Kateb ("Un profeta") no lo pasa nada bien en "La noche más oscura", y los adalidades de la Corrección Política también podrían reprochar una visión algo caricaturesca y despectiva del mundo árabe, dividido en fanáticos radicales y jeques codiciosos. El tratamiento de la tortura en el film resulta más interesante, tan impactante es la impasibilidad con la que el personaje encarnado por Jason Clarke (valor en alza) afronta su trabajo de interrogador, como la velocidad con la que una ultra profesional Jessica Chastain se adapta a la situación. Básicamente, la tortura es algo que se asume como un mal necesario hasta que Obama, incorporado por él mismo a través de la pantalla de un televisor, aparece para decir que va a cerrar las prisiones secretas donde se desarrollan las escenas más oscuras del film (un inserto de realidad que nos creemos a medias). A falta de la vía rápida de la tortura, ponedle imaginación, viene a decir uno de sus jefes a la protagonista cuando parece que ha cambiado la política que se dicta desde la Casa Blanca. Me río con la carta que algunos senadores, republicanos y demócratas, han enviado asegurando que el detenido que facilitó la información lo hizo "antes de ser sometido a técnicas de interrogación coercitiva". En la película no hay lugar para hipocresías, está claro que para ellos el fin justifica los medios. 

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Comentarios


Anónimo
20.01.2013 // 13:27:17

Yo no he trabajado en muhacs empresas, pero por lo que he visto hasta ahora, los que me1s trabajan son los que lo necesitan.O bien son empleados de poco nivel de estudios (como los que mueven la piedra en una cantera) y curran horas extra para doblar su sueldo, o bien son los duef1os de una empresa y tienen que trabajar ellos para que la empresa no se vaya al garete.Pero si son jefes medios (es decir, que tienen otros jefes por encima y subalternos por debajo), entonces que trabajen los subalternos si quieren, que sale me1s caro contratar a otra persona que pagar horas extras de un turno doble.Afan con todo, ninguna de las dos opciones me parece bien. El tiempo de una persona hay que page1rselo, porque es lo que hace, venderlo. En lugar de pasarlo con su familia o consigo mismo, lo este1 vendiendo a la empresa, y eso tiene que tener una compensacif3n.



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