Cine

Le vimos compartir pantalla con Ricky Gervais en un episodio de "Extras". Desde aquel momento, Warwick Davis, uno de los enanos más hot de los 80, cautivó al humorista británico y a su estrecho colaborador, Stephen Merchant. De ahí surgió una idea descabellada: crear un mockumentary sobre la vida de este diminuto actor venido a menos. El resultado es "Life's too short", la patética existencia de uno de los liliputienses más sui generis del show business, con permiso de Hervé Villechaize, alias Felipito. 

"Life's Too Short"

Esos locos bajitos

Óscar Broc

En este mundo cruel, gordos y enanos están condenados a soportar la mofa del vulgo. No es fácil sobrevivir en la escuela siendo el rechoncho de la clase. Cuántos insultos habrá inspirado la acumulación de tejido adiposo, cuántos chistes malignos, cuántos gags humillantes en películas. Eso sí, mucho peor es ser un enano. Mientras que los quilos de más se pueden enjuagar con un buen balón de estómago o una sencilla combinación de cardio y Dukan, el enano tiene que vivir de por vida anclado a su pequeñez, toda una existencia escuchando risitas y siendo tratado como si fuera un duendecillo lapón.

 

El componente cómico de los enanos, siempre en perpetua colindancia con la incorrección política y la grosería, es un bocado delicioso para el humor que practican Ricky Gervais y Stephen Merchant. En "The office" y, sobre todo, en "Extras" ya dejaron claro que los defectos físicos y las disminuciones no eran para ellos temas tabú. Ese gag incómodo y humillante tan de su cosecha necesita de este tipo de material sensible para funcionar a pleno rendimiento, y admitámoslo, el enanismo es terreno abonado para que se desate la fiesta. Si sumamos a esa condición el fracaso profesional y personal, y una fama mal asumida, el resultado es el personaje que da sentido a "Life's too short", otro logro a enmarcar en la trayectoria televisiva del binomio Gervais/Merchant.
El actorcito Warwick Davis fue uno de los tropecientos ewoks del "Retorno del jedi" y tuvo su momento de gloria gracias a uno de los papeles principales de "Willow", película de espada y brujería de finales de los 80 en la que hacía, pues eso, de enano. De todos modos, aparte de su escasez de centímetros, a Warwick le aquejan problemas más graves: unos incontrolables e injustificados delirios de grandeza. El pobre diablo cree que la gente le recuerda, vive en la ilusión de que el público todavía guarda en la memoria al entrañable newlyn que interpretó en el film de Ron Howard hace 23 años. Mientras él está convencido de que sigue en la cresta de la ola, el resto de la humanidad hace tiempo que ha pasado página, y de esta distorsión se derivan incontables situaciones de vergüenza ajena y patetismo al límite.


Estructurado en formato falso documental, "Life's too short" se apoya en una cámara al hombro que persigue durante todo el día al bueno de Warwick. El otrora célebre actor, se empeña en hacernos creer que sigue siendo un triunfador, aunque Hacienda le persiga, tenga un contable que se ríe de él, esté arruinado, no le contraten en ninguna película, su ex-mujer no le permita entrar en su propia casa, nadie le reconozca por la calle y se gane la vida con una agencia de alquiler de enanos para eventos, films y otras veleidades en las que se necesita la presencia de un duende, hobbit o gnomo.


Los fans de "The office" reconocerán en este diminuto personaje trazas de David Brent, pero también detectarán en su cuerpecillo los estragos de la fama que también vive Andy Millman, el actor fracasado de "Extras". Son series que se retroalimentan y prolongan la vida de un estilo de comedia que, aunque invariable, sigue siendo histéricamente divertida. Gervais y Merchant se han hecho fuertes perfeccionando este sello, saben que todavía se puede estirar más el chicle y esta nueva vuelta de tuerca, con la cesión del protagonismo a un enanito olvidado, le da al invento una nueva dimensión. Quede dicho, de todos modos, que los creadores de la serie también aparecen, interpretándose en esta ocasión a ellos mismos y poniendo cara de póquer cada vez que Warwick se cuela en su despacho y les trata como si fueran amigos de toda la vida.


Precisamente en uno de estos incómodos encuentros se produce la mejor escena del primer capítulo, una conversación a cuatro bandas entre Warwick Davis, Ricky Gervais, Stephen Merchant y el mismísimo Liam Neeson que termina en delirio absoluto. Como ya pasaba en "Extras", para esta nueva serie hay también apariciones fugaces de grandes estrellas de cine, incluido Johnny Depp, uno de los pobres corderillos con los que Gervais se ensañó en su épico monólogo anti-Holywood durante la ceremonia de los Globos de Oro del 2011.


Estrenada el 10 de noviembre en la BBC Two, "Life's too short" ya se ha ganado con creces un puesto de privilegio entre las mejores sitcoms del año. Es extraña, asimétrica, incompasiva, políticamente incorrecta, patéticamente tronchante. Las desventuras humillantes de este desgraciado enano son la destilación absoluta de una fórmula humorística que Gervais y Merchant han hecho completamente suya. Les pertenece. Nadie lo hace como ellos. Nunca la vergüenza ajena había sido tan placentera. 

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