Cine

"Prometheus"

De Ridley Scott (EE.UU., 2012)

Roger Salvans
Lastrada primero por su improbable vocación híbrida (un blockbuster veraniego con hechuras de cine de culto pensado para un público adulto) y, segundo, por su delicado artificio narrativo (una primera entrega de una nueva franquicia a la vez que precuela, piedra fundacional y revisión de otra saga), "Prometheus" lanza una de las grandes paradojas de la cartelera de este verano: ¿cómo una de las propuestas más fascinantes del año puede ser a la vez tan hueca? Visualmente arrebatadora, con soluciones y momentos resueltos con una brillantez impropia del Ridley Scott de las últimas décadas, "Prometheus" tiene, en un guión lleno de preguntas trascendentes ("¿quiénes somos?", "¿de dónde venimos?") que se quedan sin respuesta, unos agujeros negros nada sorprendentes si tenemos en cuenta que uno de sus autores es Damon Lindeloff, uno de los responsables de "Perdidos", otra especialista en dar gato por liebre. Que los espectadores sean conscientes del engaño y no les importe en absoluto es otra cosa: a veces no importa qué puertas decides cerrar sino qué ventanas consigues abrir.

 

Pero lo que realmente carga el film son los personajes y situaciones de trazo grueso. Pinceladas que sirven en algunos casos para sugerir mucha más trastienda de lo que realmente vemos (el Janek de Idris Elba), cuando no son brochazos que caricaturizan grotescamente (Guy Pearce) y manchan viejos tópicos, meros clichés al servicio de la funcionalidad y pirotecnia de la historia (el geólogo rave del siempre inquietante Sean Harris, una Charlize Theron casi replicante). Sólo la Elizabeth Shaw de Noomi Rapace, una sosias de Ripley sin la seguridad, resolución o temple de Sigourney Weaver, y Michael Fassbender, el puto amo de la función con el más humano de los personajes, se escapan de esta ecuación. El retrato de la tripulación no es lo único que distingue el viaje de la Prometheus del que emprendió la Nostromo en "Alien, el octavo pasajero": de la tensa sugerencia saltamos al artificio enfático; la claustrofobia que encerraba los orgánicos diseños de Moebius se torna en una anchura desmedida vacua, propia de un crucero vacacional de bufé libre; del terror insinuado en la banda sonora a un 3D magníficamente superfluo. Y, pese a todos estos peros "Prometheus" es fascinante. Deslumbrante. Arrebatadora. Puede que no sea el regreso esperado a un universo al que ya no podremos volver pero sí un viaje a otra parte, una huida que hacía tiempo que la ciencia-ficción mainstream pedía a gritos. Aunque ya se sabe que en el espacio nadie nos oye gritar. 

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Comentarios


Anónimo
03.08.2012 // 15:12:29

H R Giger diseña el monstruo. Jean Girard 'Moëbius' es el responsable del diseño de espacios, de los decorados. Ese es al que se hace referencia en la crítica.



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