Cine

"Tabú"

De Miguel Gomes (Portugal, 2012)

Álex Vicente

No es extraño que se convirtiera en la ganadora moral de la última Berlinale y, con el respeto de "Holy Motors", en el auténtico fenómeno del cine de autor de los pasados doce meses. La tercera película de Miguel Gomes es algo parecido a una sesión de espiritismo, en la que extraños invitados regresan a la vida para esclarecernos el presente. Homenaje explícito a Murnau, la película resucita los códigos de un cine extinguido (el mudo), pero sin servirse de los trucos de feria de aquel pastiche, tan vistoso como finalmente insulso, que logró hechizar a los vejestorios de la Academia hollywoodiense.

 

"Tabú" rememora una sociedad desaparecida (la colonial), que impregna la película de un aroma de desposeimiento y decadencia, intensificado por el hecho de proceder de un país que, en poco más de tres décadas, ha pasado de ser un imperio a convertirse en miembro honorífico de los PIGS. Con todo, puede que los cineastas portugueses cuenten, como jura el mismo Gomes, con la libertad franciscana que confiere la pobreza. Si la película maravilla es gracias a una segunda mitad hipnótica y semimuda, que acaba dotando de significado a la absurdidad contemporánea de la primera parte, digna del cine de Kaurismäki. Entre una y otra, se desarrolla una historia de amor épica y condenada a fracasar, igual que el régimen que la sustentó. 

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