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Shalom Auslander
La sola idea de recoger tu vida en una idilica casa rural tiene algo de aspiración fútil, de estúpida venda en los ojos. Ese es justo el punto de partida del protagonista de la nueva novela de Shalom Auslander, el hilarante escritor de Nueva York que en "Lamentaciones de un prepucio" renegaba de su educación como un ternero judío. En "Esperanza: una tragedia", el cenizo Salomon Kugel se muda al campo pensando en labrar el mejor futuro para él y su familia. Pero la historia siempre tiene un correctivo para los que albergan confianza en lo que vendrá. La casa por el tejado: en el desván de Kugel se esconde hace más de tres décadas una vieja apestosa y lenguaraz, que dice ser Ana Frank. 

Shalom Auslander

El Holocausto en el desván

Albert Fernández
Hay un dicho sobre la esperanza, que reza: "la esperanza es lo último que se pierde". Ahora, de acuerdo con tu libro, tal vez debería reformularse tal que así: "¡La esperanza es la primera maldita cosa de la que debes librarte!", ¿no crees?

Bueno, Emily Dickinson dijo que la esperanza es esa cosa con plumas. Los buitres tienen plumas. También las avestruces. Y las avestruces son asquerosas.

 

Vale, digamos que soy paranoico y depresivo: puedo ponerme a pensar en la muerte un domingo solitario, y pasar horas así, pero creo que nunca he pensado en qué decir cuando me llegue la hora. ¿Qué pasa, no soy suficientemente paranoico? Esa recopilación de últimas palabras dichas por personajes históricos del principio de la novela es realmente sensacional. Imagino que hiciste muchos descubrimientos, tal vez tuviste que dejar fuera alguna cita memorable.

En algunos casos, como Jesús, hay cierto desacuerdo sobre cuales fueron sus últimas palabras. Tendemos a ver esas últimas palabras como si el momento de la muerte confiriera a la persona una sabiduría introspectiva que no tenía un momento antes. Los suicidas tienen siempre las mejores líneas. Tal vez piensen algo más sobre ello.

 

Con tu bibliografía a mano, algunos dirían que tu mayor intención como escritor es que tus libros funcionen como navajas y plumas al mismo tiempo: destripas las entrañas de la historia y las convenciones sociales, y entonces, mientras la sangre bombea de la herida, la víctima estalla en risas porque siente cosquillas. ¿Es esa tu misión como escritor, provocar las risas en un funeral? No te preocupa reírte de la religión, la historia, la filosofía, la literatura, las costumbres o la cultura; pero al mismo tiempo construyes estimaciones subjetivas sobre valores cruciales, las carencias y manías obsesivas del ser humano. Imagino que no puede existir una faceta sin la otra...

Sí, así es. Si existe un Dios, y él nos creó, sospecho que sabía cuan jodidamente duro iba a ser vivir aquí, así que inventó la risa. Para mí, el humor negro es casi una pasión religiosa, y aunque no albergo esperanzas reales por el futuro de la humanidad, creo que sonriendo a la oscuridad -como encendiendo una luz en nuestras esquinas más sombrías- esas sombras se vuelven menos terroríficas, pierden el poder de controlarnos. Seguimos jodidos, y eso no curará el tumor que estoy seguro crece en mi cerebro ahora mismo, pero espanta la mierda del llanto. Encuentro que el drama -la "tragedia- es perezoso. No hace falta mucho para escribir "Muerte de un viajante": es miserable, soy miserable, la vida es miserable y al final todo se viene abajo. ¡Gracias, Arthur! Lo encuentro fácil, y me lo tomo personalmente, me enfada. No necesito que ningún Arthur Miller me cuente lo mierdosa que es la vida, lo sé de sobras. Pero mirar a esa mierdez y reír, o matar una vaca asustada, o sacudir a alguien de su estupor, eso me gusta. Beckett. Kafka. Voltaire. Bill Hicks. Lenny Bruce. Mark Twain. Esa es la gente con la que quiero pasar el tiempo, la clase de tipos que me hacen sentir mejor. Es un mierda, parecen decir, pero eso es lo divertido.

 

Shalom Auslander

 

¿Tuviste que "entrenar mentalmente" para pensar como un paranoico, y escribir los pensamientos más íntimos de un personaje como Kugel, o simplemente hay que nacer paranoico para saber tratar la materia? En otras palabras, ¿te forzaste para convertirte en Solomon Kugel, o eres Solomon Kugel?

Solomon Kugel es mucho más sano que yo. No creo que supiera como empezar a escribir sobre una persona "normal". ¿En qué piensas todo el día, si no es en la muerte, morir y pornografía? Ni idea. ¿Flores? ¿Mariposas? ¿Arco iris? ¿En qué demonios piensa la gente normal?

 

¿Por qué Ana Frank? Imagino que hay una respuesta principal y obvia, pero podría haber otras. Por ejemplo, la idea de contrastar esa imagen clásica de la niña inocente y condenada, con la de una mujer arrugada, desagradable, e incluso apestosa, una especie de Diógenes del desván. Y esa otra paradoja entre el famoso confinamiento de la Ana Frank niña, y el desconocido encierro en una casa de la anciana Ana Frank.

Ana Frank fue una creación tardía en el libro. Intentaba pensar en lo peor que le podía pasar a un hombre lleno de esperanza para el futuro. Decidí que debía ser una conexión terrible con el pasado. Para mí, eso es Ana Frank. Ella es historia traída a la vida, todas las guerras, derramamientos de sangre, crímenes, odio y asesinatos que la gente ha cometido sobre otra gente. Y está en el desván, mientras Solomon trata de enseñar a su hijo cuan bonito puede ser el mundo. Eso me pareció gracioso.

 

"Esperanza: una tragedia" me hizo pensar en una versión satírica y modernizada de la novela "Una comedia en tono menor", de Hans Keilson, en la que una pareja holandesa esconde a un judío en su piso durante la ocupación, y debe ocuparse de su cuerpo cuando muere de neumonía. ¿La has leído?

Muy bueno: eres el primero en hacer esa conexión. Y sí, leí "Una comedia en tono menor" al tiempo que acababa la primera versión de "Esperanza: una tragedia". Más allá de la influencia que tuviera en mi propia historia, me dio un margen de permiso para escribirla. Keilson fue un hombre valiente.

 

En la novela, Ana Frank dice que Simon Wiesenthal, el conocido superviviente de Mauthausen y cazador de nazis, es una mierda. ¿Hablarían las nuevas memorias de Ana sobre las sospechosas tareas de Wiesenthal?

Bueno, de alguna manera Simon fue muy creativo sobre sus hazañas. Nadie puede decir eso abiertamente, excepto quizás Ana Frank y Elie Wesiel, y Elie no es quien habla. Creo que si tienes a Ana en un libro, puede decir un montón de mierda que nadie más puede. Eso es lo que la hace tan divertida de escribir.

 

Si Hitler o Stalin hicieron lo que hicieron en una fiebre de optimismo, ¿podríamos decir que la gente optimista es la más beligerante? Si no consideras que puedes ganar una batalla, o una guerra, nunca la comienzas. Pero, ¿resolverían los pesimistas los problemas del mundo? No, estoy seguro de que lo opuesta al optimismo sea el pesimismo. Creo que lo opuesto es la aceptación. Vivo en una nación que está enferma de optimismo: ¡Podemos arreglar Oriente Medio! ¡Todo el mundo puede tener armas y nadie saldrá herido! ¡Podemos cambiar el mundo! No, no puto-podemos. Nadie puede, e intentarlo a menudo jode las cosas más incluso (mira Oriente Medio). Eso no es lo mismo que no hacer nada. Significa sentarse y decir: "¿Cual es la realidad aquí? Los psiquiatras gastan gran parte de su tiempo simplemente intentando que la gente abandone su optimismo. No, no vas a ser millonario. No, no vas a ser famoso. Muy poca gente lo es. Tu mujer no es preciosa, pero tampoco tú lo eres. Tristemente, esa es la única forma de felicidad: rendirse.

 

Shalom Auslander

 

En uno de los primeros capítulos, Kugel parece un poco avergonzado de haber tenido lecturas tan exhaustivas: "libros que trataban de otros libros y libros que trataban de libros que tratan de otros libros", dice. Curiosamente, tengo en mis manos uno divertido, se llama "Dostoyevski lee a Hegel en Siberia y rompe a llorar", por un tal László Foldenyi. El título parece una de tus bromas. ¿Consideras que existen demasiados ensayos de ese tipo, que es ridículo amontonar montañas de información tangencial sobre literatura, diarios, entrevistas... cotilleos sobre literatura?

Crecí en una familia religiosa, así que odio la religión: odio que algunos hombres sean profetas y no puedan ser cuestionados. Me acerqué a los libros esperando encontrar un antídoto a esa manera de pensar, pero la literatura es tan religiosa como el jodido Papa: este escritor es sagrado, este crítico acierta, esta revista es importante. Que le jodan a todo eso, los libros deberían ser anarquistas, no religiosos. Michael O'Donoghue dijo que la comedia es una caza de crías de foca, y creo que es aplicable a la escritura en general. Encuentras la idea o creencia más dulce y querida que puedas, y la sacudes. La religión, el respeto y la santidad no tienen lugar en los libros.

 

Ahora que dices eso, ¿sabes bien en qué países se traducen y distrubuyen tus libros, como "Lamentaciones de un prepucio" o "Esperanza: una tragedia"? ¿Estás prohibido en algunas zonas? Tu prosa punzante y el sentido del humor cínico deberían ser universales, pero tal vez no sea eso lo que suceda. Mmmm, ¿alguna amenaza?

No. Estoy muy decepcionado.

 

¿Qué piensas de las olas contemporáneas de filonazismo que emergen aquí y allá, como sucede en Grecia? ¿Qué piensas de esto, por ejemplo?: http://www.youtube.com/watch?v=Q5lqVA0EbH4&feature=player_embedded (min. 1: 11 para ir al grano, yo tampoco entiendo el griego)

Por parafrasear al Profesor Jove, ¿ha existido alguna vez un sentimiento de esperanza más ingenuo que "nunca más"?

 

Shalom Auslander

 

Al final de la novela, se revela que Kugel nunca leyó "El diario de Ana Frank", porque "está enfermo de toda esa mierda sobre el Holocausto". Esa es otra: todavía se publican miles de ensayos sobre el Holocausto cada año, para detallar que uña se cortó el último soldado de la SS durante cada uno de sus días sirviendo al Tercer Reich. ¿Pretendías señalar toda esa saturación sobre el Holocausto, o más bien evidenciar ese agujero en la formación de Kugel?

Ambas cosas están relacionadas. La infancia de Kugel estuvo tan llena de historias interminables sobre el Holocausto, películas e imaginería, que cuando llegó el diario a sus manos, ya estaba harto de eso. En mi libro, Ana Frank dice que también está harta de eso. Un amigo mío cenó con Elie Wiesel, y estuvieron haciendo bromas, una de las cuales hizo llorar de risa a Wiesel. Una mujer llegó, puso una mano en su hombro, y dijo: "sí, sí, fue terrible lo que nos hicieron". Me parece que él también debe estar harto de todo eso.

 

No sé si has pensado sobre ello, o si te lo han propuesto ya, pero "Esperanza: una tragedia", podría muy bien ser una película de éxito. Ahora que Woody Allen se está quedando sin ideas, creo que acogería con candor tus líneas en sus guiones. ¿Como lo ves? Tal vez Woody no encajaría para interpretar a Kugel, pero podría dar vida al Profesor Jove, esa encarnación de la sabiduría en el cuerpo de un terauta. Espera, no: con el maquillaje apropiado, Allen podría incluso ser la anciana Ana Frank. ¿Qué dices?

Woody Allen como Ana Frank suena bastante atractivo. Si pudiera conseguir que la dirigiera Werner Herzog, podría ser la bomba.

 

Tal vez la familia sea la institución principal en tus libros. Antes hablábamos de las últimas palabras, pero las primeras que escuchó el bebé Jonah de su padre el día en que nació fueron "Lo siento". Sería divertido, poder denunciar a tus padres por hacerte nacer, o criarte como un ternero.

No hay una sola persona en la Tierra que esté aquí por elección propia. Creo que nos beneficiaría recordar eso. Todos somos víctimas secuestradas.

 

Una pregunta tonta para acabar. Cuando das una conferencia, ¿crees que la gente que asiste espera que les hagas reír? ¿Has llegado a eso?

Últimamente, en mis lecturas, la gente me pide que les haga dedicatorias groseras en sus libros. No sé lo que dice eso de ellos, o lo que dice de mí, pero signifique lo que signifique, me encanta. 

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