Braindance
Squarepusher
“Ufabulum”
El principal problema de Squarepusher durante los últimos años, por llamarlo de alguna forma, ha sido la manía de mirarse demasiado el ombligo —o los zapatos, a lo shoegaze—. Un 'ego trip' especialmente subrayado cuando toca el bajo, sin duda el instrumento que más ceporro pone al genial productor de Essex. Porque hace ya mucho tiempo que Tom Jenkinson se pone cansino y palizas con el jazz fusión, sacándose de la manga discos del calibre de "Hello everything" (06, el inicio de la bajada del estado de forma y juego excelso a lo F.C Barcelona esta temporada), el descolorido "Just a souvenir" (08) y ante todo, aquella especie de broma titulada "Solo electric bass 1" (09), donde solo Jenkinson pareció entender que subirse a un escenario a aporrear virtuosamente el bajo eléctrico podría despertar el interés de su fiel público. Porque no olvidemos que estamos hablando de la misma persona que impulsó el género braindance noventero y que cinceló auténticas obras maestras como el mitológico "Hard normal daddy" (97). Sí, ya saben, el Squarepusher caballero de la IDM que se codeaba con los Aphex Twin o Venetian Snares de turno.
"Ufabulum" llega a las cubetas para acallar bocas, cerrar de un portazo una etapa consumida por la crisis y seguir contando la historia que empezó con "Feed me weird things" (1996 en Warp, siempre Warp): el sonido braindance ensortijado, la idm construida bajo andamios inestables y los virtuosismos imposibles al lomo de un sintetizador. Una época dorada que Jenkins parece querer resucitar (pero ojo, siempre bajo la perspectiva actual) a golpe de álbum esquizofrénico: "Ufabulum" es un disco descontrolado, demente —aunque a veces inseguro— que seguro hará delicias de los antiguos fans acérrimos, que en el fondo es lo que venían pidiendo a gritos hace eones. Es decir, Squarepusher cuelga el bajo momentáneamente y con ello se agotan los experimentos jazzísticos que merodean la siempre en ebullición mente del genio inglés. Ahora Tom prefiere esconderse bajo un casco y un festival de luces estroboscópicas —muy Daft Punk, todo sea dicho— tal y como rezan sus nuevos y espectaculares directos.
La prueba definitiva la encontramos al pasar el algodón por tres temas que lo resumen todo. El primero, la piedra filosofal que abre el disco, "4001", donde Tom concentra en poco más de 6 minutos el resumen de lo que será "Ufabulum", con sus constantes giros y amagos rítmicos que jamás sabes por dónde van a escurrirse. La segunda canción delatora es "Unreal square", que viene a demostrar que con una melodía chiptune infecciosa y una base que acaba mutando en drum'n'bass tiene más que suficiente para crear un hit. La tercera es el cáustico single de adelanto, "Dark steering", un manual de IDM quebradiza al uso. Estas tres nuevas composiciones, más algún pelotazo como "303 scopem hard", conforman un LP que arriesga a prescindir de las afiladas melodías típicas de Squarepusher para aferrarse a las raíces de un pasado glorioso, pero ya demasiado lejano.
Comentarios
30.05.2012 // 09:42:52
He is back
07.10.2012 // 23:12:32
no creo que hayas oido bien la obra de squarepusher si cuando has dicho que cuando por fin cuelga el bajo es que retoma el camino inicial.Hay mucho más bajo en hard normal daddy y en feed me weird things que en go plastic o souvenir... Yo creo que con este disco tiene un sonido bastante actual y no se aferra a ningún pasado lejano sino que mira bastante al futuro y dentro de unos años lo copiaran los muñecos de las grandes discograficas multinacionales.
