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Broadcast

"Berberian sound studio soundtrack"

WARP / PIAS
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Vidal Romero

Library music. Voy a confesar que no termino de entender por completo el revuelo mediático que se ha producido alrededor de "Berberian sound studio soundtrack". Comprendo que la inesperada muerte de Trisha Keenan hace exactamente dos años, a causa de una extraña variante de la neumonía, caló de manera profunda en el imaginario del indie medio. Y que como la suya era una presencia fundamental en el seno de la banda, resulta difícil que su compañero, James Cargill, continúe la aventura sin ella: una circunstancia que convierte a esta banda sonora de la que hoy hablamos en algo así como el canto de cisne de Broadcast (Cargill ha comentado alguna vez que existen maquetas y pistas grabadas antes de la muerte de Keenan, con las que está trabajando, pero de momento eso no son más que castillos en el aire). Por otro lado, no es menos cierto que su anterior disco, aquel fantástico "Investigate witch cults of the radio age" (09) que los dos de Birmingham grabaron a medias con The Focus Group, el proyecto de su amigote y colaborador Julian House, fue tan aclamado por los círculos críticos como mal recibido por los consumidores de a pie, que no entendían por qué aquella banda que supuestamente jugaba en la misma liga que Stereolab, se había lanzado a las cavernosas profundidades de la library music y del experimento sonoro desatado.

 

Por supuesto, gran parte del problema radica precisamente en esa eterna comparación con la banda de Tim Gane y Laetitia Sadier que Broadcast han tenido que soportar durante toda su carrera, y que tenía más que ver con similitudes estéticas (chicas guapas y misteriosas aporreando sintetizadores viejunos) y con el hecho de que estos comenzaron su carrera en Duophonic, el sello de aquellos, que con auténticas inquietudes musicales. Y es que, mientras Stereolab mezclaban ritmos metronómicos y texturas propias del kraut-rock con el bubblegum pop y las all-girl bands, Broadcast siempre habían reivindicado como fuentes de inspiración la psicodelia colorista de la costa oeste norteamericana, las bandas sonoras sintéticas que adornaban el cine de serie B en los setenta y, sobre todo, el trabajo de pioneros de la fusión entre pop, vanguardias y música electrónica como Silver Apples, White Noise o The United States Of America (de cuyo único disco, por cierto, Keenan solía decir que era como una auténtica Biblia para ella). Que a partir de ahí llegaran a la library music (también podríamos decir que lo suyo era hauntology antes de que la hauntology existiera como género) era algo casi inevitable. Y como prueba ahí quedan, aparte de la ya citada colaboración con The Focus Group, varios EPs que grabaron para vender en sus giras, y que hoy se cotizan a precio de oro en el mercado de la segunda mano: los dos volúmenes de "Microtronics: stereo recorded music for links and bridges", de 2003 y 2005, y "Mother is the milky way", de 2009.

 

Fragmentaria y muy variada a nivel de sonido, la banda sonora de "Berberian sound studio" tiene de hecho mucho más que ver con estos artefactos (comparte con ellos la acumulación de pistas y canciones de duración escasa, la voluntad exploratoria y los juegos extremos con el sonido) que con los discos más descaradamente pop de la banda, como "The noise made by people" (00) o "Haha sound" (03). De hecho, aquí no existen canciones como tales (sólo la preciosa y frágil "Teresa, lark of ascensión" podría encajar en esa categoría), sino más bien frescos ambientales, construcciones melódicas abortadas antes de que puedan desarrollarse en plenitud, apuntes atmosféricos y jugueteos retrofuturistas: cuatro decenas de piezas cortas y concentradas (pocas superan el minuto de duración), en las que la voz juega un papel muy secundario, y que carecen de un arco argumental, porque en todo momento se pliegan a las necesidades de la historia que cuenta la película. Una historia, por cierto, que parece creada exprofeso para el lucimiento de Broadcast: el descenso hacia la locura de un ingeniero de sonido al que contratan para poner música y efectos de sonido a un giallo italiano. Un doble homenaje, tanto a ese género que provoca grandes adhesiones y fanatismos (no he podido ver aún la película, pero leo por ahí que uno de los personajes está claramente inspirado en Dario Argento) como a esos pioneros que utilizaban la música electrónica para conjurar mágicos efectos de sonido y atmósferas irreales. Un campo abonado, en fin, para que Cargill y Keenan sacaran el polvo a su arsenal de cacharrería vintage y de instrumentos raros, y dieran rienda suelta a su gusto por la tensión ambiental, las atmósferas en claroscuro y la música frágil y esquiva. Lo que, de alguna manera (no exenta de una triste ironía, por cierto), convierte a "Berberian sound studio soundtrack" en lo más parecido a un auténtico volumen de library music que la pareja llegó a grabar nunca. Eso sí, que debamos considerarlo a la altura del resto de sus discos, o que haya que calificarlo como una notable y deliciosa obra menor (que es lo que este servidor recomendaría), es algo que casi mejor dejamos para más adelante. Para algún momento en que la pérdida de Trisha Keenan deje de escocer de la manera en que lo hace ahora mismo, y podamos asomarnos a este disco con una cierta perspectiva.


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