Electro
Crystal Castles
"Crystal Castles (II)"
Electro experimental. Pocas veces se me hizo tan turbador el simple y repetido ejercicio de poner un CD en la bandeja, cerrarla, y apretar después el triángulo del play. El volumen está puesto al máximo por defecto, así que apenas pude evitar el gesto de apartar el rostro con la primera andanada. Esa especie de aullidos de maquinaria erizan la piel, plasman el delirio: "Fantings spells" pasó por encima mío como un arañazo de crepitaciones ululantes, una agresión en primera instancia. En ese momento, cualquiera querría parar antes de seguir. La estática y la extrañeza habitaban tan demencialmente ese primer corte del segundo disco de Crystal Castles, que lo primero que me alcanzó realmente en un plano consciente fue la dulzura en las voces de "Celestica", una espiral-shoegaze ascendente, que recorre las caderas y te desliga de cualquier paisaje.
Trato de entender hacia donde se dirigen los nuevos surcos de estos punk-ravers de Toronto. Ahora que por fin ofrecen algo que morder a la crítica después del éxito de aquel primer disco de idéntico nombre a este que ahora sonaba, ¿habrán diseñado una obra con dirección y sentido, tras tantas giras y escándalos, las noches apoteósicas que estallaban en aplausos o conflictos?
En realidad, Alice Glass y Ethan Kath son los que muerden, y les traen sin cuidado ideas como 'destino' o 'coherencia'. Porque el tajante minuto y medio de "Doe Deer" volvía a ponerme al borde del ataque de epilepsia, y uno había de entender que "Crystal Castles (II)" es una simple experiencia, una sucesión de emisiones que consiguen rebotarte de un estado a otro, epatando por su descaro e inervación. El histrionismo demoledor de "Baptism", un rompepistas delirante que hará arder en llamas las más oscuras discotecas. Eso es también "Year of silence", un roce continuo entre bases enmarañadas y ecos insanos que te sumerge en baldosas pegadizas, con la inserción incluida de un sample del "Inní mér syngur vitleysingur" de Sigur Rós.
Es cierto que en este singular disco se abren ciertas brechas en el ordenamiento del cancionero, pero también lo es que aquí se da fe de una mecánica perfeccionada, y se consuman esos golpes de genio y personalidad que pueden llevar al dúo tan alto como han llegado Fuck Buttons, HEALTH o Deerhunter. Así que el vaso está ahora más bien lleno, como cuando escuché por primera vez este segundo disco. La sincronía enfermiza y equilibrada de "Intimate" avanzaba el epílogo de esa última playa de graznidos y mares sólidos que se concreta en "I am made of chalk". Cuando parecía que el silencio había sido negado de una vez por todas, acababa el disco, se deshacía el hechizo.
Comentarios
08.09.2010 // 00:52:02
mmmmmmmmmmmmmmmmmm
16.05.2011 // 14:04:50
Electro experimental?? Vamonosss
