Pop
Serph / Reliq
"Winter alchemy" / "Minority report"
Out pop. Desde su sello describen a Serph como un "habitante de Tokyo que prefiere no desvelar su identidad ni tocar en directo"; es decir, un ratoncillo de dormitorio que huye de los focos para concentrarse en fabricar pequeños enigmas a los que llama canciones. Canciones en las que el protagonismo siempre se lo arroga un piano, que traza melodías entre neoclásicas y juguetonas, mientras en el plano de fondo bulle un babel de atmósferas de color chillón, polirritmias alocadas, arreglos de clavicordio, violines y trazos melódicos con estética 8-bits. Una colisión de recursos que, como demuestran las canciones de "Winter alchemy", sólo puede desembocar en piezas abigarradas, detallistas hasta la obsesión, hipercinéticas y muy marcianas. Piezas que parecen estallar en direcciones diferentes a cada momento pero que, curiosamente, siempre mantienen un pátina de ingenuidad y un extraño aire infantil. Un tipo de pop que sólo un japonés sería capaz de llevar a buen puerto, y que está dirigido a oyentes con nervios de acero y sin problemas de déficit de atención; todos los demás, créanme, querrán lanzar el compacto por la ventana después de cuatro temas.
Publicado al mismo tiempo, "Minority report" es el debut de Reliq, el alias enfocado a la (ejem) "música de baile" de Serph. Lo que significa que el piano desaparece prácticamente por completo, dejando la carga melódica y el desarrollo de las texturas en manos de las herramientas electrónicas, y que el rol protagonista pasa a los ritmos, que igual se arriman al electro ("Vale") que trazan una muy particular versión del UK garage ("Mini"), siguen un rastro de breakbeats ("Rushhour") o se pierden en pasajes más o menos ambientales ("Gem"). Es decir, de nuevo un disco disperso y alborotado, que tiene sus momentos de interés, pero que exige un esfuerzo excesivo para su disfrute.
