Rock
Guadalupe Plata
"Guadalupe Plata"
Dice mi novia (gran seguidora de la banda) que el segundo disco de Guadalupe Plata es más crudo y directo, que se han dejado por el camino todos esos arreglos y cascabeleos que le daban un cierto aroma de cabaret a su blues pantanoso y cazallero. Y no le falta razón: se nota que el trío de Úbeda se ha empachado de furgoneta y escenarios en los dos años escasos que han transcurrido entre sus dos álbumes; se nota que han rodado las canciones de este "Guadalupe Plata" en un sinfín de conciertos (siempre excelentes, por cierto), porque todo suena más compacto y urgente, todo golpea directo a la mandíbula, sin andarse con remilgos o rodeos.
Eso sí, las claves de esa estética que los ha hecho grandes siguen intactas: rock musculoso y de tintes metálicos, descargas de electricidad, mucho ruido, guitarras crujientes y afiladas y unas letras minimalistas, que hablan de un mundo rural y sombrío, por el que campan viejas leyendas del blues, vírgenes aparecidas, cristos llorosos y rednecks que se ganan la vida en el pantano. Siguen siendo grandes, es decir.
