Rock
The Maccabees
"Given to the wild"
Desde que esta banda de Brighton se mostró por primera vez al mundo, ha sentido la necesidad creciente de tapar cualquier transparencia. Las en parte justas críticas que recibió "Colour it in" (Fiction, 07) marcaron el devenir de su continuación, un mucho más acertado y penetrante "Wall of arms" (Fiction, 09). Su tercer disco habla de entrega en su título, pero no se trata de otra cosa que dedicación a un ideal, a un fuero interno en incesante contrucción, en continuo cambio.
"Given to the wild" parece buscar aperturas hacia nuevos horizontes sonoros, pero es en realidad el relato sonoro más fiel de una honda intropección. El laconismo del corte que sirve de intro hiela las entrañas de quien lo escucha. La voz de Orlando Weeks emerge desde un letargo dolido, y en "Child" adquiere la forma de un niño maltratado."Feel the follow" confirma la herida: se abre con un sencillo ritmo y una voz en falsetto, que pronto navega entre coros ululares y crestas de emoción servidas por punteos que corren y se paran, cortan y huyen. Parece que subimos, pero solo descendemos y descendemos. "Ayla" es grave y profunda, y nos encuentra adentro de un pozo por donde se escurren "Glimmer" o los ecos ingrávidos de "Forever I've known". "Pelican", cuyo vídeo y sonoridad recupera destellos del Bowie de los 80 es un aislado resuello de ánimo antes de que nos venza la intimidación trémula de "Go", "Slowly one" remueva nuestros sueños y "Grew up at midnight" enraíce más si cabe todos los brotes que le unen a uno al terreno. The Maccabees se han adentrado en un mundo de tinieblas, crepuscular y doliente. Sólo ellos saben a donde lleva esta extraña metamorfosis, bella por momentos, y a ratos monstruosa.
