Space disco
Ilya Santana
"A western tale"
La tardía publicación de "A western tale", bien entrado el mes de diciembre, ha hecho un flaco favor a Ilya Santana, uno de nuestros productores más en forma y con más proyección internacional (en su currículum hay maxis para sellos como Eskimo o Permanent Vacation) pero que, debido a las cosas de los centralismos y a la miopía de gran parte de la prensa musical española, goza de poquísimo predicamento en nuestro país. Y es una pena, porque el debut en largo del canario es un estupendo ejercicio de space disco, que mezcla ritmos infecciosos y de aire clásico, de voluntad hipnótica (se nota que a Santana le gusta cobijarse bajo la sombra de Giorgio Moroder), con un notable trabajo melódico, que no oculta sus débitos a grandes del sintetizador como Vangelis o Tangerine Dream, y que viene arropado por todo tipo de efectos especiales y de triquiñuelas de estudio (como las voces robóticas de "A love scene", una de las mejores canciones del lote).
Lugares comunes, de acuerdo, pero transitados con mucha elegancia, mucho saber estar y una portentosa capacidad para trazar hits desde ángulos insólitos: ahí están la bonita "Running to your love", ese "A western tale" (el tema) de aires fronterizos, la muy cósmica "Infinite conciousness" o esa mezcla imposible entre el glam rock de T.Rex y las bandas sonoras de John Carpenter que es "Travel rock".
