Una sardina sola

Sobre 'In Dreams' de Roy Orbison

19.09.2012 // Banessa Pellisa

 

Tenía tanto frío que me abracé al bolso, como si la presión del nylon contra el pecho fuera a tener el efecto reconfortante de una bolsa de agua caliente. El ambiente era espeso y helado, una sensación desconocida para mí y que a ratos se parecía a la intensa xafogor de Barcelona en agosto, albeit en su versión refrigerada: una sensación imposible de frío pegajoso.

 

Me había vuelto a perder, pero eso no me preocupaba demasiado porque, seamos francos, perderse de vez en cuando te da un aire muy interesante, de artista reconcentrado que no percibe la realidad como el común de los mortales, de intelectual libre y creativo que se ve forzado a convivir con las extrañas leyes del orden y el urbanismo. Pasar tres veces por delante de la misma cabina de teléfonos no me asustaba. Mi temor a esas horas era de un carácter algo más mundano. Tenía hambre. Dicen que tener hambre es un subterfugio de la soledad. No sabría qué decirles. Hambre, lo que se dice hambre, tenía.

 

Hamburgo, a poco de dar las once de la noche, no estaba siendo todo lo hospitalaria que debería. Desde mi atalaya de optimismo romántico, había visualizado la posibilidad de cenar agradablemente en algún lugar sencillo y típico - una sopa de tomate, si era necesario-, charlar con algún camarero amable y volver a mi habitación de hotel a una hora decente para seguir con mi viaje por la mañana. De eso hacía ya una hora.

 

Intenté distraerme concentrándome en la arquitectura decrépita de Hamburgo. Me recordaba a Liverpool. No podía evitarlo y les reto a que lo intenten si alguna vez visitan la ciudad. No se pude pasar por alto el peso de la historia musical que comparten y, lo que es más sorprendente, esas casas, esas calles tan parecidas. Es un tanto desconcertante. Hamburgo y Liverpool son hermanas bastardas, hijas del mismo marinero noruego.

 

 

Sobre 'In Dreams' de Roy Orbison 

 


Tardé un poco en darme cuenta de que por debajo del murmullo de gente se oía música y que venía de un bar. Aceleré el ritmo y doblé la esquina justo a tiempo: "Smile and pray, like dreamers do. Then I fall asleep to dream my dreams of you." Era tan sólo un bar, así que mi plan de cenar correctamente se fue un poco a pique, pero tenía prisa. Arriba, arriba y más arriba todavía. Cuando oyes a Roy Orbison cantar todo es un poco más urgente. Puede que a ratos no pienses en él, pero cuando le escuchas sabes que es el mejor.

 

 

Entré en el bar, del que he olvidado el nombre, la calle, todo. Estaba pensando en Inglaterra, casi diría que añorandola, cuando apareció El Gran O a rescatarme de la calle. Un bocadillo, cacahuetes y una cerveza hicieron su efecto y se me pasó el hambre. Hacía rato que sonaba música distinta pero yo seguía escuchando "In dreams" en mi cabeza. Esta canción interminable, sin fondo, una escalera en espiral hacia el cielo, cada vez más lejos del suelo.

 

 

Seguí con los cacahuetes por vicio, para darme cuenta, al poco rato, de que seguía teniendo frío. El agujero en el estómago se había desplazado. Ahora lo tenía en las entrañas. Antes de irme le pedí al camarero que volviera a poner la canción, y lo hizo.

 

 

¿Cómo elegimos las canciones que son más importantes para nosotros? ¿Las que consiguen elevarnos pase lo que pase? Me imagino que debería ser siempre así, cuando somos rescatados por música importante que nos revela la realidad tal y como es, no como querríamos que fuera.

 

 

No me he sentido nunca tan sola como esa noche en Hamburgo, abandonada por completo a mi realidad, con todas mis ideas fantasiosas sobre la música, los viajes, la gente y la literatura deshechas, formando un charco de agua sucia a mis pies. Roy Orbison, haciéndose ilusiones de que la vida le sonreía, se dejaba seducir por el payaso disfrazado de Sandman y se iba a dormir. Qué letra tan oscura. ¿Qué diablos era ese impostor disfrazado de hombre de arena? Él se abandonaba y soñaba que todo era perfecto, que todo iba bien. "But just before the dawn" (ya lo sabías antes de empezar) la realidad aplastaba todas sus ilusones. Más solo de lo que estaba antes. "I can't help it if I cry". 


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