Conciertos

Electrochock [US]

Electrochock [US]

21, 22, 28 y 29 de junio, CICUS, Sevilla. 

Francisco J. López
Tras su quinta edición Electrochock (US) se mantiene como una de las citas más esperadas del verano sevillano, gracias sobre todo a la brillante labor de su equipo programador. Porque ya me dirán si no es un pelotazo abrir el ciclo con Oval. Justo en este momento cuando Marcus Popp, tras haber dejado sentadas las bases de un estilo tan reconocible como propio, se reinventa a sí mismo. Lo cual, paradójicamente, defraudó las expectativas de una parte del público, desconocedora de la evolución del artista en los últimos años. Su propuesta actual, sin dejar de ser digital, se basa en sonidos más orgánicos, en guitarras y percusiones; y la estructura de los temas es también más abierta, tanto que a veces da la impresión de encontrarse aún en pleno proceso de búsqueda. Veremos a dónde le lleva.

 

Electrochock [US]

 

El programa de la segunda noche parecía elaborado para desmentir que Electrochock sea un festival de música electrónica, porque hay que hacer grandes esfuerzos conceptuales para enmarcar lo que sonó en alguna de las escuelas del género. Abrieron I Am Dive, el dúo local formado por José Pérez, eximio guitarrista y genio de la pedalera, y Esteban Ruiz, una de las mejores voces del panorama nacional, con un proyecto que parte de lo simple, de un folk acústico en la estela de Tim Buckley, para ir mutando hacia un sonido espacial pleno de capas y matices. Concierto breve pero intenso. Siguieron los canarios GAF, también de la escudería Foehn y unos dignos representantes del revival kraut de nuestro país en su vertiente más psicodélica: canciones de temática lisérgica y jams instrumentales libérrimas; más cerca de los primeros Guru Guru que de Can o Neu!, para que nos entendamos. También gustaron mucho.

 

Electrochock [US]

 

El jueves 28 fue el turno de Orcas, el dúo de Rafael Antón Irisarri y Benoît Pioulard, reforzado para la ocasión por un competente pianista alemán. Comenzó Irisarri en solitario creando atmósferas (ahora sí) electrónicas, dentro de los cauces del ambient más ortodoxo y el paisajismo sonoro; y de tal guisa siguió la cosa ya con el resto de la banda durante largo rato. Para la segunda parte optaron por darle uso a la voz cantante de Pioulard, con piezas tan inesperadas como el "Into the night" de Badalamenti y Lynch. Y para cerrar el ciclo, Pegasvs, otro dúo que no hay que confundir con el grupo de jazz progresivo barcelonés Pegasus al que, como un improvisado sondeo entre la modernidad presente demostró, nadie recordaba; el tiempo, ese gran ingrato. Los de ahora también se nos presentan bajo la bandera del krautrock, imagino que por la maquinaria vintage que suben a escena, pero el producto está demasiado lastrado por sus limitaciones técnicas y escasez de recursos, y tiene a mi juicio más que ver con el amateurismo de la primera movida madrileña. O igual es que no era su día, porque tras unos 40 minutos de concierto se bajaron del escenario sin que el público, más indie y fiestero que el de días anteriores, les pidiera un bis; lo cual dice mucho.

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