Conciertos
Territorios Sevilla 2010
Hip hop, pop y buen tiempo sevillano
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla), 3-5/06/10
Tras años de crecimiento, Territorios Sevilla alcanzó su XIII edición con notables recortes en su programación. Las actividades paralelas desaparecieron, incluida la estimulante Territorios Digitales, quedando el festival reducido a tres noches de conciertos centradas, como ya es habitual, en las músicas del mundo, el pop-rock y el hip hop. La razón: recortes en los patrocinios, sobre todo públicos, y un cambio de fecha a última hora, ajeno a la organización, que muestran que ni los festivales escapan a la crisis. Con estas premisas, Territorios configuró una edición de transición, aunque con nombres de evidente interés, donde se apreciaba la apuesta segura por la veteranía, tanto por el grado de efectividad que supone —Public Enemy o Mulatu Astatke— como por asegurar un público entregado —Los Planetas o SFDK—.
Lo cierto es que la mayoría de ellos cumplieron las expectativas, salvo unos flemáticos Tindersticks empeñados en recorrer los pasajes de su discografía que menos encaje podían tener en un festival y que, en consecuencia, cedieron a Los Planetas el protagonismo de la segunda noche. Los granadinos, en cambio, ofrecieron un concierto sin fisuras, centrado en sus exploraciones en el flamenco, con escasas concesiones al pasado y rematado con un subidón de singles recientes al alcance de muy pocos. A destacar también en esa jornada a unos Pony Bravo contentos de jugar en casa, excitados rítmicamente y sacando todo el jugo a su repertorio; y Pantha du Prince, que potenció el perfil techno del elegante "Black noise" (10) en un set más cercano al continuum de una sesión que a un live.
Pero Territorios se jugó, fundamentalmente, en el terreno de los veteranos, algo evidente en la primera y la última noche. En aquella, Salif Keita ofreció una estupenda lección de afro-pop, aunque fue Mulatu Astatke con The Heliocentrics quien ofreció, a pesar de los problemas de sonido, uno de los mejores momentos del festival, con un hipnótico fresco de jazz-rock, funk, psicodelia cósmica y raíces etíopes. El otro gran momento corrió a cargo, el último día, de Public Enemy (en la foto). Puede que sus obras maestras queden algo lejos, pero en directo, secundados por un potente power-trío de rock, siguen destilando ese rap apocalíptico en la forma y político en el fondo que los hizo grandes, antes de rematar con unas inesperadas proclamas pacifistas con Bob Marley de fondo. En definitiva, una edición menos sustanciosa respecto a otros años, pero salpicada de instantes para el recuerdo.
Foto Óscar Romero

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