Entrevistas
Brett Anderson
Se acabó el teatro
"Black rainbows" (EMI / PIAS, 11) es un disco bastante sereno si lo comparamos con el sonido más dramático de Suede. ¿Era ese tu objetivo?
Alguna gente me lo ha dicho, sí, pero yo no creo que sea más tranquilo, aunque sí quizá algo menos dramático. Creo que suena muy apasionado, que tiene un sonido verdaderamente furioso.
Tu voz ha cambiado en un sentido similar: ya no suena tan histérica, tan histriónica, parece mucho más controlada. ¿Has tenido que trabajar duro para conseguir tanto control sobre tu voz? Da la impresión de que tú mismo te has sacado de tu zona de confort (y de que la jugada te ha salido bien)...
Totalmente. Es imposible obviar que la gente crece, se hace mayor, y todo cambia, incluida la voz. Ahora no me subo tanto en las melodías, escribo para cantar en una voz más de barítono. A día de hoy me siento más cómodo en este tono, pero creo que eso no afecta a la capacidad dramática y que sigue habiendo mucha pasión.
"Black rainbows" suena muy cohesionado, como un todo redondo. ¿Cómo conseguiste esta sensación de coherencia?
Me alegra que me digas eso porque esa era exactamente mi intención. Mis álbumes favoritos siempre han sido los que resultan para el oyente como un viaje sin billete de vuelta: te llevan a algún lugar y te mantienen allí. Lo verdaderamente meritorio no es sólo generar un estado de ánimo, sino conseguir mantenerlo durante todo un disco.
¿Qué música estás escuchando ahora mismo? ¿Cuáles crees que han sido las mayores influencias en este álbum?
Pues muchísima música de guitarras de los 80: The Cure, Iggy Pop... Aunque, bueno, también escucho otras cosas, pero en general la música guitarrera underground ha sido siempre mi banda sonora desde joven.
Llevas 20 años componiendo, ¿ha cambiado el proceso con el tiempo?
Parece increíble, pero lo sigo haciendo igual que en los 90. A ver, es que si una canción funciona, es que es así como has de hacerla: uno simplemente escoge la manera en la que sus temas y él mismo funcionan mejor. Es algo de lo que uno se da cuenta con el tiempo, de cuál es su mejor manera de trabajar.
Tras tres discos de espíritu eminentemente acústico y solitario, en "Black Rainbows" vuelves a trabajar con una banda. ¿A qué se debe el cambio?
Los otros tres discos eran yo disfrutando de no estar en una banda de rock, haciendo algo totalmente diferente a lo que había hecho con Suede. Quería disfrutar de esa situación y también demostrarme a mí mismo que podía hacerlo. Pero ya desde 2009 tenía ganas de volver a sentirme 'en una banda'. Recuerdo que estaba en un concierto de The Horrors y pensé: "Quiero volver a hacer esto, volver a derrochar esta energía". Y eso sólo se consigue plenamente con una banda. Aunque mis anteriores discos en solitario me encantan, son una cosa más minoritaria, y sentía la necesidad de volver a actuar en grandes escenarios, de tocar para grandes audiencias.
¿Son esos tus planes a corto plazo?
Pues todavía no lo sé. Me gusta mucho hacer directos, es una de las cosas que más disfruto, pero todavía no he planificado mis próximos meses. También es cierto que en el mundo de la música, como en cualquier otro ámbito, manda la ley del mercado y a mí me encantaría tocar en todos los lugares del mundo, pero tienen que pagarme lo suficiente. Más que nada porque he puesto mucho dinero en este disco y es normal que quiera recuperarlo. Las ventas de discos no dejan de caer y yo tengo una familia que alimentar... Así que, si se presenta la ocasión espero poderme embarcar en un tour, pero, quién sabe, quizá me pongo enseguida con un nuevo disco...


Compartir en