Entrevistas

Cat's Eyes
Se abre el telón y aparecen una soprano y el líder de una banda post-punk... Podría ser el inicio de un chiste de modernos (¿por qué a nadie se le ha ocurrido todavía hacer una versión gafapasta de "No te rías que es peor"?), pero es la aventura en la que se han embarcado el frontman de The Horrors, Faris Badwan, y la soprano canadiense Rachel Zeffira. ¿Y qué sale de esta desconcertante y explosiva mezcla? Pues Cat's Eyes, uno de los proyectos de pop más interesantes en lo que va de año. 

Cat's Eyes

Un idilio victoriano

Virginia Arroyo

No los busquen en Spotify para paliar la espera hasta el lanzamiento del nuevo disco de The Horrors (que verá la luz en verano), porque los temas que factura este dúo nada tienen que ver con el estridente post-punk de ascendencia gótica del quinteto británico. Tampoco se piensen que el proyecto bascula entonces hacia el otro lado y nos encontramos aquí con una ópera rock o algo parecido... "Nuestra música tiene vida propia. Cuando nos juntamos no pensábamos en el sonido específico que queríamos tener, y lo que sucedió es que cada vez que nos poníamos a escribir temas, nos salían cosas completamente diferentes a lo que ambos estábamos acostumbrados a hacer por nuestra cuenta", nos cuenta Rachel al otro lado del teléfono. Y añade: "Mi manera de cantar, por ejemplo, es muy diferente a la que suelo tener, que es mucho más clásica. Creo que la mezcla es realmente estimulante".

 

Estimulante y muy sorprendente, y es que, ¿quién se iba a esperar que de esta combinación saliera un compendio de temas de pop de cámara sobrio y de aires victorianos con, a su vez, una importante reminiscencia sesentas? Probablemente esto último les extrañe menos cuando sepan cómo empezo este idilio musical. "Nos conocimos hará algo más de dos años. Él me dio a mí un cd con una recopilación de canciones de los 60 y yo le grabé otro disco con temas que a mí me gustaban. Vimos que teníamos gustos parecidos y empezamos a escribir e ir de gira juntos". Ohhhhh, ¿no os parecen adorables? Intercambiándose CDs como cuando nos grabábamos cintas con canciones de la radio y las regalábamos en una cajita con notitas amorosas. Un amor casto y puro (en la mayoría de los casos) basado exclusivamente —aquél— en las ganas de enamorarnos y basado —éste— en una magnífica conexión que rezuma genio por todos los poros de su disco debut.

 

Hablábamos de castidad y no era en vano, porque a este par no se les ocurrió otra cosa que presentar su primer tema... en el Vaticano. El de "I knew it was over", canción que cierra el disco, fue el primer vídeo que pudimos ver de Cat's Eyes y en él aparece Faris cantando y Rachel al órgano (al de la iglesia, no me malinterpreten) rodeada de un coro femenino. Una primera aparición totalmente espectacular. "Pues la verdad es que al principio, cuando se nos ocurrió, lo descartamos enseguida porque pensamos que no sería buena idea. Pero cuando acabamos el disco decidimos que "I knew it was over" sería un buen tema para hacer esto y que, además, sería todo un reto. Así que la adaptamos un poco, le compusimos arreglos para la ocasión y allí la tocamos".

 

 

 

¿Y cómo un grupo de rock se las apaña para conseguir el consentimiento para grabar su primer vídeo de presentación en el Vaticano?, se preguntarán ustedes. Pues muy fácil, no pidiéndolo. Así es, amigos, Faris y Rachel grabaron de estrangis en el Vaticano. Hay que ser fan, sobre todo teniendo en cuenta lo complicado que es sacar una mísera foto a escondidillas en la Capilla Sixtina. "No nos presentamos como Cat's Eyes, y ellos no nos conocían, así que fuimos en plan 'anónimo'. Le presenté la propuesta a los cardenales y les gustó. En realidad lo que tocábamos no dejaba de ser una música muy parecida a la de misa".

 

No obstante, y gracias a Dios, no ha sido la música eclesiásitica el mayor referente de este dúo a la hora de afrontar la composición de su debut homónimo, sino, como deben de haber deducido del inicio de esta bella historia, las bandas de los 60. "Nos sentimos un poco identificados con The Carpenters, sobre todo porque nosotros también somos muy autosuficientes, como ellos, e intentamos encargarnos de todos las voces, los instrumentos y todo. Luego está, claro, la figura de Phil Spector. Pero en cualquier caso, mientras estábamos grabando no escuchábamos nada de nada, estábamos completamente encerrados en lo que hacíamos y no escuchábamos nada más que nuestros propios temas. Supongo que por eso estábamos cerrados en lo que hacíamos, aunque no era intencionado, estabamos aislados, no escuchábamos nada más". Seguramente sea por eso que su debut suena tan sólido e inclasificable. Y misterioso, sobre todo. Como los ojos de los gatos. 

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