Entrevistas

Jon Hopkins
Como un hombre del Renacimiento, esa es la mejor manera de describir a un Jon Hopkins que un día está tocando el piano, al siguiente se encuentra escribiendo la música para una película, un poco más adelante se enfrasca en un par de remezclas, y entre medias saca tiempo para tocar con amigos como Brian Eno, o para producir los discos de otros artistas. Una actividad frenética, una agenda complicadísima, en la que ha sido preciso hacer malabares para poder traer a Jon Hopkins a Gijón. Porque, deben saberlo, encima el tipo también toca en directo. Jon Hopkins actuará en el L.E.V. Festival. Puedes comprar tus entradas aquí.

Jon Hopkins

Un hombre del renacimiento

Vidal Romero

Aunque su popularidad se haya multiplicado en los dos últimos años, gracias a la publicación del muy bonito "Insides" (Domino, 09), a su colaboración con Brian Eno y al estupendo puñado de remixes que ha realizado para gente como Four Tet, Wild Beasts, James Yorkston, Nosaj Thing o David Lynch, lo cierto es que el londinense John Hopkins lleva metido en el mundo de la música desde principios de la década pasada.

 

Claro que entonces su trabajo era mucho menos delicado. Sus dos primeros discos, "Opalescent" (91) y "Contact note" (94), "son el reflejo de cómo veía el mundo con diecinueve años", confiesa al otro lado del teléfono. "Por eso son mucho más sencillos y directos, sobre todo el primero, que está lleno de canciones y tiene una producción demasiado pop, al menos para mis gustos actuales. El segundo ya tiene algunos detalles más experimentales, aunque a veces resulta demasiado grueso y rudo, con ritmos que son casi breakbeat". Un pasado del que no se arrepiente, pero que ahora mismo le resulta "muy lejano. Después de publicar 'Contact note' pasé una época bastante larga en blanco, pero que me sirvió para abrir las orejas y la cabeza. Me dediqué a escuchar música, a ir a conciertos y a clubes, a colaborar en los discos de mis amigos".


Un montón de experiencias, en fin, que terminarían por cristalizar en "Insides", un disco en el que el piano toma un rol protagonista. Un piano, además, de aires neoclásicos y vocación expresionista, que sobrevuela unos fondos electrónicos de naturaleza abstracta y muchas veces volátil. Tan acertada mezcla, según Hopkins, "no fue premeditada. Lo que sucedió es que me cambié de estudio y, por primera vez en mi vida, tenía espacio para poner el piano". Y para Hopkins, un prodigio de los conservatorios desde edad muy temprana, "resulta mucho más natural escribir mis secuencias delante de un teclado". Eso sí, "me interesa mucho más cómo funciona la música electrónica, disfruto cuando me siento frente a la pantalla del ordenador y me sumerjo en ese mundo de cuadrículas y gráficos", confiesa divertido.


Esa vertiente suya más electrónica es la que puede escucharse en la fascinante banda sonora que ha grabado para "Monsters" (Double Six, 10). Ambiental y morosa, casi aislacionista en muchos de sus tramos, se trata de una música "que es igual que la película: lenta, atmosférica, sin grandes sobresaltos. La clave a la hora de musicar imágenes es encontrar un tono, buscar un estado de ánimo, y eso en este caso resultó muy sencillo. Luego, todo se reduce a perseguir la atención del oyente en cada momento".

 

Una habilidad que Hopkins ha aprendido de Brian Eno, con el que lleva colaborando desde 2003 ("Nos presentó mi amigo Leo Abrahams, cuando Brian andaba buscando músicos para 'Another day on Earth'"), y con el que ha grabado, además, la banda sonora de "Lovely bones" y el discutido "Small craft on a light sea" (Warp, 10). "Trabajamos a la vez en los dos proyectos", explica, "por eso hay puntos comunes, con la diferencia de que el segundo es un disco totalmente improvisado. A Brian le gusta trabajar así, te sugiere imágenes, juega con limitaciones o normas, y a partir de ahí se lanza a improvisar en busca de los accidentes. Según él, son lo que hacen interesante a la música".


Hombre de mil caras, Hopkins desarrolla también una faceta menos conocida, la de productor (y eso a pesar de que ha metido mano en discos tan gordos como el "Viva la vida" de Coldplay). Un desconocimiento que debería cambiar con la inminente publicación de "Diamond mine" (Domino, 11), una preciosa colaboración con King Creosote en la que el escocés pone las letras y la voz y Hopkins los fondos musicales. Unos fondos en los que el protagonismo, sorpresa, recae sobre un instrumento tan poco habitual en él como la guitarra. "Lo escribimos y grabamos todo en tres semanas", explica, "pero a pesar de las prisas estoy muy contento con el resultado. Me gusta producir música pensando en que la cante otra persona, y me gusta también el diálogo que se establece cuando trabajo con alguien, sobre todo si tiene un bagaje musical que es muy distinto al mío".


www.myspace.com/jonhopkins 

Compartir en

  • Facebook
  • Twitter

Comentarios


No hay comentarios. ¿Quieres ser el primero?
¿Eres un usuario registrado?
¿Quieres registrarte ahora?







Cambiar imagen.