Entrevistas

Suede
Muchas aceras se han mojado desde que Brett Anderson, Justine Frischmann y Mat Osman decidieran, allá por 1989, crear un grupo que tocaba versiones de los Beatles, de Bowie y de los Smiths. Veintiún años más tarde, es de ellos de quienes las hacen. Suede se ha convertido en un hito, un punto de referencia en la historia musical, con un pasado que, fans y miembros de la formación, intentan reanimar. Un hermosísimo cadáver al que mantienen con un hálito de vida que, ni siquiera quienes la tienen sus manos, saben cuánto durará. 

Suede

Supervivientes 

Angélica Guzmán

Aprovechando su inminente visita a Barcelona (este viernes 26 de noviembre en Razzmatazz 1) y la edición de su recopilatorio "The best of..." (SonyBMG, 10), entrevistamos a Brett Anderson con un cuestionario retrospectivo sobre Suede, la gran banda glam del brit-pop. 

 

Parece que fuera ayer cuando dejábamos de saltar a ritmo de "Come as you are" para hacerlo al de "Popscene" y cambiábamos las peregrinaciones al Space Needle de Seattle por las visitas a la torre de Londres. A la cabeza de todo este cambio, un universitario esmirriado de aspecto andrógino que lideraba un nuevo grupo que consiguió destronar el grunge. "No suelo pensar en esos términos. Lo dejo para los analistas culturales. Supongo que nos encontrábamos en una esfera musical diferente a la del grunge, que no fue un género tan malo; tiene elementos muy positivos. En todo género hay elementos geniales. No se puede generalizar 'el grunge es una basura' o 'el brit-pop es genial'. En absoluto. Después de un tiempo, cualquier género se convierte en algo aburrido; está en su naturaleza, y necesita que lo reemplacen. Esos cambios son los que hace que la música siga siendo excitante".

 

La crítica no tardó en erigir a Suede como fundador de uno de los mayores movimientos culturales británicos. Había nacido el brit-pop. "Supongo que en cierto modo es un cumplido. Lo que ocurrió es que, hace mucho tiempo, veinte años, yo estaba escribiendo canciones sobre mi vida y dio la casualidad de que vivía en Gran Bretaña. Escribía sobre el mundo que veía a través de mis ojos en lugar de a través de los de otra persona. Escribía sobre la vida en Inglaterra y sobre el mundo que me rodeaba, sobre la pobreza y la alienación; ese tipo de cosas. Mucha gente lo copió y lo convirtió en un cliché. Creo que la visión original del brit-pop era muy bonita y atractiva en muchos aspectos, y entonces se convirtió en una parodia barata. No sé, tengo una relación complicada con la idea de comenzar un movimiento como el brit-pop. No lo describiría como un gran movimiento musical. Obviamente, como toda tendencia tiene material bueno y malo. Personalmente, no diría que todo lo que tiene es bueno. Creo que lo que podemos decir que tenía de positivo es que al menos era una celebración de la cultura inglesa. Cuando viajo al extranjero, odio ver que todo el mundo viste como si hubiera nacido en Nueva York en lugar de preservar su cultura. Lo encuentro un poco forzado. No sé, creo que trajo cosas buenas pero obviamente, toda tendencia en sus principios es pura e interesante pero se devalúa y acaba perdiendo el interés al final", nos comenta Brett por teléfono, que no duda en mostrar, respecto de este género musical, la misma actitud que Saturno devorando a sus hijos "Me siento perfectamente feliz con que haya acabado". Bajo su punto de vista, "el movimiento en general es muy nacionalista y chovinista, algo con lo que yo no comulgo mucho".

 

TODO LO QUE SUBE...

A Brett Anderson, Justine Frischmann y Mat Osman, fundadores de la formación, se unió el guitarrista Bernard Butler y un año más tarde lo hizo Justin Welch. Corría el año 1990. El grupo todavía no había despegado, pero ya se enfrentaba a su primer cambio en la alineación. Para entonces, Justine se había convertido en expareja de Brett, la situación se volvió un poco tensa y aquélla decidió abandonar la banda. En 1992 La Frischmann creó un entonces la todopoderosa Elastica. ¿Qué habría sido de Suede si ella hubiera continuado? ¿No han dejado escapar una gran artista? Ellos lo tienen claro: "No. Es una pregunta interesante... Creo que no, que Justine tenía que hacer algo sola. No creo que encajara demasiado en Suede y, para ser sincero, creo que desde que abandonó el grupo nos volvimos más fuertes. Justine desequilibraba la banda. No es que no la respete; es una artista magnífica e hizo grandes cosas en solitario pero no creo que su sitio estuviera en Suede y creo que primero tuvo que crecer también".

 

A partir de ese momento, el éxito del grupo fue imparable. En 1993 sacaron su primer disco homónimo, donde hacen gala de un sonido Made in Britain cien por cien. Una espiral de habilidosas guitarras y unos encantadores quejidos altaneros en falseto hacen de éste el gran trabajo que encandiló a críticos y público. Estaban en la cresta de la ola.

 

En 1994 llegó "Dog Man Star", su segundo álbum (sin duda, el más oscuro de su historia). Ante la inminente aparición de otros grupos que comenzaban a hacerles sombra, Suede, que apenas dos años antes se mostraban orgullosos del movimiento del que los habían proclamado fundadores, cambian de opinión y llegan incluso a arremeter contra el mismo: "yo creo que el brit-pop es basura". Las cosas empiezan a decaer y surgen rencillas entre algunos miembros. Aunque a día de hoy Brett huya del asunto ("¿Sabes?, sinceramente, no quiero hablar de drogas, así que voy a obviar el tema") es vox populi que su adicción precipitó la partida de Butler y es responsable de algunos de los temas más pomposos, intimistas y recónditos de este trabajo donde una voz más grave y ligeramente más masculina abandona la pugna con las guitarras. Aunque conserva algunos ligeros retazos del disco anterior, el sonido está teñido de un tono de psicodelia bastante profundo.

 

...ANTES O DESPUÉS...

Con tan sólo diecisiete años, Richard Oakes se convirtió en el nuevo guitarrista de Suede y contribuyó en la composición de numerosos temas. Dado el escaso éxito del trabajo anterior, Anderson decidió hacer algo completamente distinto, mucho más pop y frívolo que encantó a la audiencia y funcionó de maravilla a su paso por caja.

 

Así describe él su evolución: "Hemos intentado que todos los álbumes que tenemos sonaran diferentes y pienso que eso ya es una indicación de evolución. Nuestro primer trabajo fue, obviamente, el primero así que, ya sabes, es un disco de debut y creo que es muy bueno. En el segundo intentamos alejarnos de la huella de las canciones coloridas, descaradas y rápidas en algo más ambicioso. Intentamos crear un sonido más europeo. Hace un momento hablábamos del brit-pop, creo que el primer disco es muy inglés y el segundo es más europeo. En el tercero intentamos hacer algo que fuera menos pop, menos brillante y más comunicativo después de la experiencia del 'Dog man star'. En 'Coming up', quisimos hacer algo más en la línea de la electrónica, música rock moderna electrónica así que con cada trabajo hemos intentado normalmente hacer algo diferente. Nunca hemos querido quedarnos estancados, repetirnos y hacer exactamente lo mismo. Obviamente hay personas que escuchan los matices musicales y otras que sólo oyen los sencillos, que es el sonido genérico de Suede pero, en términos generales, creo que el sonido de nuestros trabajos ha cambiado mucho".

 

...TIENE QUE BAJAR

En 1999, a pesar del preocupante consumo del cantante y de la enfermedad del teclista, Neil Codling, Suede deciden volver con "Head music", donde muestran una cara electrónica hasta ahora desconocida: "Queremos explorar la música y aprendemos más sobre ella, evolucionar en nuestros propios sonidos. Todo artista quiere distanciarse. Cualquier cosa menos quedarnos anclados y hacer lo mismo una y otra vez. Obviamente, adquieres destrezas cuando sabes exactamente lo que estás haciendo y eres capaz de formular cosas nuevas, pero creo que también tienes que forzarte. Es un desarrollo como el de otros muchos artistas". Sin embargo, a pesar de lo reticentes que se muestran otros cantantes a cambiar de estilos cuando encuentran uno que les proporciona fama y dinero, Suede parece no tener miedo al fracaso (o quizás es que están muy acostumbrados a convertir en oro todo lo que cantan) y apuestan fuertemente por la evolución artística: "Sí, cambiar de estilo es arriesgado, claro pero creo que tienes que establecer un deber con el público para no quedarte estancado, para seguir en movimiento. Creo que todos mis artistas preferidos de toda la historia han desafiado siempre a la audiencia. Es importante hacerlo, considero que está en la naturaleza de ser un admirador querer que te guíen. Pienso que es importante".

 

Los excesos han pasado factura a Anderson quien ha visto mermada su potencia vocal y ha sufrido una gran pérdida de los registros agudos de antaño. "A new morning" es el quinto y último título de estudio de los británicos, y el más flojo y mediocre a todas luces, algo que no pasa desapercibido para el cantante que no duda en calificarlo como el peor, frente a "Dog Man Star", que es el mejor bajo su punto de vista. Tanto es así que "Obsessions" es la única canción que Brett, encargado de seleccionar los temas de la antología que publicarán en diciembre —"The best of..." (SonyBMG, 10)—, ha elegido de este álbum.

 

EL REGRESO

Parece que los regresos fugaces estén de moda: Blur, Led Zeppelin, Skunk Anansie y ahora Suede. Sin embargo, no todo son buenas noticias: "Bernard ya dejó claro en la prensa que no estaba interesado en ninguna reunión y yo respeto completamente ese punto de vista así que no le pregunté si quería volver porque ya conocía la respuesta". Respecto del futuro del grupo como tal, no hay nada en firme: "Después de los conciertos de diciembre, no tenemos nada planeado realmente como Suede. No sé qué será del grupo después". Así que ¡carpe diem! Lo mejor que podemos hacer es disfrutar de ellos mientras duren y ponerle una vela a algún santo.

 

www.myspace.com/thelondonsuedebritpop 

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