Reportajes
Crónica Sónar de Noche. Sábado 16 de junio
New Order, Die Antwoord, Metronomy, Modeselektor... todo lo que aconteció en Sónar el sábado noche por Beto Vidal
Tras el colocón de synth pop edulcorado de New Order, tocaba acercarse a ver cómo Metronomy presentaba el laureado "The English Riviera" ante la efervescente parroquia congregada. El metamorfoseado cuarteto de Devon tocó lo que todo el mundo quería disfrutar, esto es, los hits instantáneos de su último trabajo ("The look" o "Everything goes my way"), más cercanos al pop que a los designios nu-raveros de antaño ("The end of you too" o "Heartbreaker").
Poligoneo sudafricano era lo que esperaba a todo el mundo que se acercara a ver a Die Antwoord, portada de nuestra revista en marzo. Un enérgico directo capitaneado por el monstruoso Ninja, la incisiva Yo-Landi Vi$er y DJ Hi-Tek poniendo bases bien gordas. Escudados tras visuales marca de la casa (es decir, con mala leche), escupieron esos agrios versos gansta que conforman temazos como "I Ffnk u freeky", "Enter the ninja" y "Never Le Nkemise 2". Con una estudiada y contundente pose que funciona al 100% encima del escenario, Die Antwoord demostró porqué la organización los escogió esta vez para el escenario principal. Y ojo al apunte freak: Ninja fraseando encima de "Orinoco flow" de Enya. Momentazo.
Tras coger algo de aire escuchando a lo lejos los proyectiles french-touch del jovenzuelo Madeon, Deadmau5 volvió a poner patas para arriba el Sónar con su house teñido de trance y electro para las masas. Porque sólo Joel Zimmerman sabe poner 'burro' a tantos zombies juntos que sólo buscan hedonismo instantáneo. Algo que también saben hacer milimétricamente el dúo Modeselektor, con sus directos cargados de energía pseudo-raver (aunque siempre suenan igual, todo sea dicho). El guión, el que muchos ya conocemos: filtros de voz para lanzar mensajes gamberros al público, temas crunk y techno sui generis por doquier, así como bajos gordos que dan forma a temas como "Evil twin" o la épica "Black block". Siempre la lían, y a esas horas se agradece.
Para despedir el industrial pavimento plagado de vasos vacíos, 'chivatos' de paquetes de tabaco pisoteados y gomas de pollo sin ya bolsas que cerrar, que mejor que dejarse llevar por la eterna clase de Laurent Garnier. Y si pincha "I feel love" de la difunta Donna Summer, pues mejor que mejor.





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